Archive for the 'Cine' Category

17
Nov
14

“Sin pistas”: otro BD marca Resen

Si hace unos días nos hacíamos eco de la mediocre edición en blu-ray de La vida privada de Sherlock Holmes (cuya carátula parecen haber corregido, poniendo bien el título), ahora debemos informar de la aparición de otra película en el mismo formato dedicada a nuestro personaje, y editada igualmente por la casa Resen. Se trata de Sin pistas, la curiosa parodia realizada por Thom Eberhardt en 1988, y donde Ben Kingsley encarna a un ingenioso doctor Watson y Michael Caine a un falso Sherlock Holmes. La película se ofrece en su formato original de 1.77:1, con audio en castellano, inglés y francés, y subtítulos en español, francés y portugués, estando editada en BD-R, es decir, discos grabables, y no en impresión profesional.

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13
Nov
14

Basil Rathbone a colorines

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Dos “novedades” aparecen en España en el campo del DVD con respecto a nuestro personaje favorito. La editora es TEMA, que ha acostumbrado al amante del cine a sentir escalofríos cada vez que aparece algo editado por ellos, si bien el material es distribuido por parte de Cameo Media. Se trata de dos películas del ciclo que Basil Rathbone protagonizó para la Universal. La primera de ellas es Terror en la noche (Terror By Night, 1946), de Roy William Neill, y la segunda se distribuye con el título en inglés de Prelude to Murder, que fue el título de rodaje, y también de una edición norteamericana en DVD, de Dressed To Kill (1946), también de Neill. Esta película, inédita en cines españoles, es conocida en España por medio de otras ediciones como Vestida para matar (sin tener nada que ver con la cinta de Brian De Palma, por supuesto) y Vestida para un asesinato.

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Las dos películas están disponibles con anteriores en muchísimas ocasiones en formato DVD, debido a que están libres de derechos, e incluso han aparecido en Blu-ray en muy buenas condiciones. ¿Qué nos ofrece, pues, de especial, esta nueva edición? El dudoso honor de estar coloreadas electrónicamente, si bien se ofrecen en su blanco y negro original también. Ambas películas están disponibles desde el día 5 de este mes. Véase también la diferencia de diseño de ambas carátulas cuando en teoría corresponden a una misma colección…

 

11
Nov
14

“La vida privada de Sherlock Holmes”, en blu-ray

La vida privada de Sherlock Holmes, la obra maestra de Billy Wilder, aparece a la venta en España en blu-ray el próximo día 25 de noviembre. Lo que pudiera parecer una buena noticia no lo es en absoluto. La edición proviene de parte de Resen Films,  una compañía de la cual el origen de las copias que edita es más bien dudoso. Lo que no es dudoso es la calidad de las copias, por lo general malas, y en este caso cabe anunciar que la película está grabada en un BD-R, es decir, en calidad top-manta, en lugar de impresión profesional. Para más inri, por supuesto, está carente de los extras de la edición norteamericana. Y ni siquiera son capaces de citar correctamente el título, apareciendo como La vida secreta de Sherlock Holmes. A huír como de la peste.

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02
Oct
14

Recuperado un Sherlock Holmes mudo

La versión muda de la película de Sherlock Holmes protagonizada por William Gillette ha sido encontrada. Considerada perdida durante mucho tiempo desde su estreno inicial, la película de Gillette es un eslabón perdido fundamental en la historia de Holmes en la pantalla. Dirigida por Arthur Berthelet y producida por Essanay Studios en 1916, fue descubierta en la Cinémathèque Française hace sólo unas semanas.

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En el momento en que la película se hizo, Gillette se había establecido como el intérprete más importante del mundo de Holmes en el escenario. Dio la cara y forma al detective, e inspiró las ilustraciones clásicas de Frederic Dorr Steele. Su iconografía es la que después se ha impuesto y ha sido la que ha otorgado el aspecto característico tanto en películas serias como en parodias.

Booth Tarkington escribió después de ver Gillette en el escenario: “Prefiero verle interpretar Sherlock Holmes que ser de nuevo un niño la mañana de Navidad”. Para el conocido estudioso de Chicago, Vincent Starrett, Gillette estaba más allá de la crítica. Pero tal vez la distinción más significativa provino del propio Arthur Conan Doyle, que había matado a Holmes y pensó que había terminado con el personaje. Después de leer la adaptación de Gillette para el escenario dijo: “Es bueno ver que al viejo amigo de vuelta.”

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La producción Essanay recién descubierta no sólo es la única interpretación que sobrevive de Gillette como Holmes. También es la única película que Gillette jamás hizo, y es una oportunidad única para ver el trabajo de un importante actor estadounidense en el legendario papel que escribió para sí mismo. La película conserva con fidelidad el mítico enfrentamiento del detective con el profesor Moriarty, su audaz fuga de la cámara de gas de Stepney, y las sorprendentes deducciones de Holmes, que Gillette elaboró a partir de las historias de Conan Doyle, que van desde “Un escándalo en Bohemia” a “El problema final”, forjando una nueva e innovadora obra teatral.

El proyecto de restauración

Un negativo de nitrato de Sherlock Holmes fue hallado en las bóvedas de la Cinemateca Francesa. Originalmente montado para la distribución en Francia, el negativo contiene rótulos en francés y anotaciones para sus tintados a color. Esta información de color es bastante sorprendente para una película Essanay, ya que normalmente los estrenos nacionales de Essanay eran generalmente en blanco y negro. Los colores en este caso probablemente estaban destinados a la distribución en Francia.

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La película está siendo restaurada digitalmente por el San Francisco Silent Film Festival y la Cinémathèque Française, y es la tercera colaboración entre ambas organizaciones. La restauración también es posible gracias al apoyo financiero de particulares procedentes de Estados Unidos y el Reino Unido.

El restaurador cinematográfico (y Presidente de la Junta de la SFSFF) Robert Byrne dice: “Es un privilegio increíble trabajar con estas bobinas que se perdieron durante generaciones. El Sherlock Holmes de William Gillette se situaba entre los santos griales de películas perdidas y mi primera ojeada al metraje confirma el magnetismo de Gillette. El público va a quedar anonadado cuando vea el verdadero Sherlock Holmes en la pantalla por primera vez”.

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El estreno europeo tendrá lugar en el festival de la Cinémathèque Française de restauración de películas “Toute la mémoire du Monde”, en enero de 2015. El estreno en Estados Unidos tendrá lugar en el Festival de Cine Mudo de San Francisco en mayo de 2015.

02
Sep
14

LOS SHERLOCK HOLMES QUE NO LO FUERON

Hay más. Películas que, en cierta manera, aluden al genio de Baker Street, pero que en realidad nada tienen que ver. Aquí, sin embargo, van diez escogidas:

 

1- 23 PACES TO BAKER STREET (A 23 pasos de Baker Street, 1956), de Henry Hathaway.

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La clara referencia sherlockiana del título es lo único que remite a nuestro personaje en este film. Por otro lado, es un thriller bastante inteligente e imaginativo. No es tan brillante como el detective de Ernest Bramah, pero el dramaturgo ciego interpretado por Van Johnson se las arregla bien. Basada en la novela de Philip MacDonald.

 

2- THE UNDYING MONSTER (1942), de John Brahm (no estrenada en España, pero editada en DVD como El monstruo inmortal).

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Inefable y casi inclasificable thriller de misterio/horror con el detective Robert Curtis (James Ellison), un tipo que utiliza procedimientos deductivos demasiado semejantes a los de cierto investigador londinense para que sean simple casualidad. Terror gótico, unas pinceladas de CSI, monstruo clásico incluido…, nada de scooby-doos, Charles McGraw en su primera aparición en el cine, sin acreditar (cuando lo vi, dije en voz alta: “¡Charles McGraw!”)… Todo esto y más, ofrecido por un John Brahm desmelenado, con su habitual puesta en escena tan elegante, pero sin el toque de ‘qualité’ que le deja al borde de la obra genial en sus pelis más famosas. ¡Ah! Y esta vez, como dijo Rex Stout, ‘Watson was a woman’…! Basada en una celebrada pero aquí inédita novela de Jessie Douglas Kerruish.

 

3- THE BLOOD BEAST TERROR (El deseo y la bestia, 1968), de Vernon Sewell.

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Se ha hablado a menudo de las dos intervenciones de Cushing en plan Holmes con otro nombre (dejemos a un lado a sus Van Helsing, que son el Maestro también a un 90%). En este primer ejemplo, el inspector Quennell se ve metido de lleno en una bizarra investigación criminal cuyo protagonista es una criatura más bizarra todavía. Todo por culpa de los atrevidos experimentos del doctor Mallinger (Robert Flemyng). Bastante risible todo, si no estuviese nuestro admirado actor para salvar los muebles cuando él entra en juego.

4- LEGEND OF THE WEREWOLF (1975), de Freddie Francis. (no estrenada en España, pero editada en DVD y exhibida por televisión como La leyenda del hombre lobo).

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El segundo Holmes disfrazado de Cushing se nos presenta a la caza de un hombre lobo hammeriano, esta vez de la mano de la Tyburn, productora muy poco prolífica que contó con Francis para dirigir el desaguisado. Desaguisado, porque al margen de disfrutar como es usual con Dear Peter (no siendo esto tampoco de lo más memorable que ha hecho) y un par de momentos tensos, el film es pobre, pobretón. A Freddie Francis no le interesó el terror nunca, como él dijo en ocasiones; es lógico, pues, que su desidia conforme una carrera muy mediocre como realizador. Su talento como director de fotografía es otra cosa, claro.

 

5- SHERLOCK, JR. (El moderno Sherlock Holmes, 1924), de Buster Keaton.

JR

Muchos se empeñan en meter este mediometraje en el listado de versiones cinematográficas de Sherlock Holmes. Sin embargo, si dejamos el título a un lado, no podemos decir que haya referencias al detective.
Pero los perdono porque esta fantasía detectivesca es una obra maestra del cine.

 

6- DER GRAUE DAME (1937), de Erich Engels

GRAUE

El film cuenta la misión secreta de Jimmy Ward (Hermann Speelmans), que se infiltra en una red de criminales. Nada que ver con Doyle. En última instancia, el tipo se revela como Holmes. La película se estrenó también con el nombre del detective junto al título. A la manera de los hoy ya bien conocidos y estrafalarios cuentos apócrifos alemanes de Sherlock Holmes, hay un señor que afirma ser el detective y ya está.

 

7- CRIMEN IMPERFECTO (1970), de Fernando Fernán Gómez.

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No es la mejor película del genio nacido en el Perú, pero gran parte de ella es descacharrante. El detective privado Salomón (Fernán Gómez) y su casi tan torpe ayudante Torcuato (José Luis López Vázquez) investigan la desaparición de un cadáver, que se evapora como por ensalmo de la oficina de los sabuesos. La historia se va complicando hasta límites insospechados. La técnica del disfraz es utilizada abundantemente, así como el consumo de ciertas sustancias, que llevan a momentos como este:
http://m.youtube.com/watch?v=MGnf48a4AUI
Órgano Hammond galore!

 

8- A CASE OF HYPNOSIS (1952), de Jerry Courneya

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Aprovechando la reciente entrega de la saga de El planeta de los simios, recupero esta cosa tan mona protagonizada por el profesor Lightskull y Doc Tweedle. Estos remedos de Holmes y Watson en cuerpo de chimpancé investigan, eso, un extraño caso de hipnotismo que pone en peligro la integridad de varios de estos seres peludos.

El reparto de este corto está compuesto exclusivamente por primates, a los que se les añaden voces humanas en ‘off’ para hacer más comprensible la narración. A pesar de la bizarrería del asunto, la encarnación holmesiana de Lightskull no desmerece de alguna otra humana que he tenido la oportunidad de sufrir.

 

9- LOST IN LIMEHOUSE, OR LADY ESMERELDA’S PREDICAMENT (1933), de Otto Brower.

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Esta parodia holmesiana, un burlesque que tiene su aquel para el espectador desprejuiciado, nos presenta a Sheerluck Jones (Olaf Hytten) y a Hotson (Charles McNaughton) haciendo como que les interesa rescatar a la heroína de manos del villano de turno, que se oculta entre su banda de pillos chinos. Con la excusa del ‘peligro amarillo’ podemos asistir a algunos simpáticos ejemplos de slapstick.

 

10- ZERO EFFECT (El efecto cero, 1997), de Jake Kasdan.

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Primero fue House, M.D., luego Sherlock, después Elementary, en orden decreciente de interés. Pero la primera, digamos, “actualización del mito de Holmes” en nuestros días, fue esta interesante película, la primera del hijo mayor de Lawrence Kasdan.
Y mirad que digo interesante a pesar de sus dos protagonistas, Bill Pullman y Ben Stiller, que no suelo soportar. El Sherlock Holmes de Portland, Oregon, de nombre Daryl Zero, y su Watson de turno, Steve Arlo, investigan un caso que es demasiado sencillo como para ser verdad. Por supuesto, las cosas se retuercen bastante en esta historia con un buen guion, del propio Kasdan, que el blandengue (incluso cuando está desbarrado) de Pullman no logra hundir.
Abundantes referencias sherlockianas (ups, iba a escribir “hitchcockianas”, pero es que también), y una Irene Adler que me pierde: Kim Dickens.

José Goas Jul

07
May
14

“Hallo, hier spricht Edgar Wallace!”

Hace poco que acabo de terminar un profundo viaje por el sinuoso mundo del Krimi, a raíz de la lectura de The terrible people,(1926) creación del talento olvidado de Edgar Wallace. Para los que no conozcan al autor inglés, La gente terrible es una muestra de su capacidad para pergeñar emocionantes tramas enrevesadas, hábilmente explicadas al final, a la vez que sirve de punto de partida para adentrarse en ese mundo lleno de asociaciones criminales secretas, casi invisibles, de estrambóticos y terroríficos serial killers (es Wallace el primer autor en la historia que lleva a primera línea el personaje del asesino en serie) y de increíbles clímax o cliffhangers.

Ejemplar de la revista donde apareció "The Terrible People" serializada como "The Gallows' Hand"

Ejemplar de la revista donde apareció “The Terrible People” serializada como “The Gallows’ Hand”

Edgar Wallace escribió como un poseso, su imaginación le hacía llenar hojas a propulsión de chorro: 175 novelas, bastantes obras de teatro e incontables trabajos periodísticos. Es uno de los autores de este planeta que cuenta con más adaptaciones cinematográficas: más de 160. Su popularidad fue muy grande en vida (murió en 1932 a los 57 años de una manera bastante inesperada, poco después de haber escrito la sinopsis sobre el que se construiría una de las obras maestras del cine: King Kong), pero en general fue menguando a lo largo del siglo XX (paradójicamente, los filmes basados en sus novelas, muy cinematográficas, claro, fueron durante años generalmente cutres y de serie Z, haciendo poca justicia a su origen).

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Creo que la razón de que se le preste hoy poca atención a su obra (entre el gran público, por supuesto; existen muchos fans y fascinadas asociaciones de seguidores de su obra), contrariamente a lo que sucede con Agatha Christie o Conan Doyle, por ejemplo, es el hecho de que Wallace nos dio innumerables tramas de suspense e inteligencia maquiavélica inigualable (creo que inigualable, leedlo si no me creéis, y más hoy, en un mundo editorial inmerso en una avalancha de novelas de misterio y crimen, suecas y de otros sitios), pero no consiguió crear un personaje especial que calase en el lector, a la manera de Sherlock Holmes o Poirot. La obra de Wallace está llena de héroes casi anónimos; la historia, la trama que avanza por vericuetos inverosímiles, lo empapa todo, no hay sitio para que una personalidad singular desvíe la atención. Aunque, ¡por supuesto!, hay personajes geniales en sus páginas. Por ejemplo, The Four Just Men, título de la primera novela de misterio que publicó, en 1905. Wallace también se apuntó al género colonial, sin ánimo de laurear un género y una filosofía aventurera pronto perecedera. También salió cine de sus novelas africanas. Ahí tenemos el clásico de Zoltan Korda Bosambo (Sanders of the River, 1935).

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Bien. Hasta aquí la presentación del señor Wallace, dedicada especialmente para los que no lo conocían. Y de entre todo lo anterior, desearía retomar dos cositas, que son las que me llevaron a confeccionar el texto éste. La primera hará que enlace con la segunda. He dicho que la popularidad de Edgar Wallace se fue difuminando en el espacio-tiempo hasta los diferentes grados de desconocimiento acerca de su obra en los diferentes países. Sin embargo, una nación sigue siendo tan acérrima, o más, a esta obra especial, como hace un siglo. En Alemania, Wallace sigue siendo un escritor de cabecera, de mesilla de noche y de sofá de media tarde. Sus fans se cuentan por miles, y gran parte de la continua revitalización de su obra se debe también a los Krimis de los años sesenta. Y con este concepto iniciaba yo hace un rato mis reflexiones.

"El Arquero Verde" (1961)

“El Arquero Verde” (1961)

El Krimi es un (sub)género cinematográfico germánico. Engloba un buen número de filmes negros, de misterio, de crimen, con características comunes. Entre éstas se encuentran, por ejemplo, facetas heredadas del expresionismo, dosis de violencia bizarra, misterio con toques de comedia (el principal defecto de estilo del género) y, claro, adaptaciones de o inspiración en novelas de Wallace. El término se acuña a partir de Kriminalfilm o de Kriminalroman, y toda esta serie de filmes arrasaron en su época, quedando hoy en día como el mejor legado cinematográfico de la obra de Wallace. Entre 1959 y 1972 se realizaron más de treinta Krimis de Wallace, con calidad variable y descendente a medida que la década avanzaba. Aunque la obra de Wallace no fue la única protagonista de los Krimis: las novelas del hijo del autor londinense, de nombre Bryan Edgar Wallace, también encontraron numerosas adaptaciones, tal era el éxito del corpus de su padre. Además, del genio de Fritz Lang partió, desde 1963 aproximadamente, la ya mediocre serie de filmes de la serie del Dr. Mabuse, que en cierto modo comparten aspectos del Krimi. De todas formas, el Krimi por antonomasia es aquel que surge de obras como The Daffodil Mystery (1920), The Crimson Circle (1922), The Green Archer (1923) o The Dark Eyes of London (1924). Wallace inventó y, casi siempre, Harald Reinl y Alfred Vohrer, dos efectivos directores, realizaron los filmes.

Imagen de "La marca del escorpión" (1968)

Imagen de “La marca del escorpión” (1968)

La puesta en escena de los filmes gozaba de una cuidada ambientación y atmósfera apropiada, y así como el equipo técnico no variaba mucho de film a film, tampoco el elenco artístico se alteraba demasiado: Joachim Fuchsberger (un galán de la época, a medio camino entre Cary Grant y Roger Moore) solía ser el intrépido protagonista, cuando no lo era Heinz Drache, personalidad menos vitalista, más sosaina que Fuchsberger. Un jovencillo Klaus Kinski solía ser, ¿qué os imáginábais?, un medio psicópata sin suerte de segunda fila, y el a menudo inaguantable Eddi Arent hacía las veces de bufoncillo para aligerar la trama un poco (el craso error del que ya hablé: sin este tipo en escena, las películas hubiesen ganado bastante). Entre las chicas, la atractiva Karin Dor era con frecuencia la damisela en peligro (Hitchcock la utilizaría -como hacía con sus actrices- para crear una escena de violencia magistral en Topaz).

Karin Dor

Karin Dor

En definitiva, buen suspense, misterios sórdidos llenos de violencia nada políticamente correcta, aderezado todo con seriedad germánica, la justa, y humor un poco estrafalario, a veces un poco de más, y tramas con el sello Wallace. Resultado: el Krimi más clásico. Es adictivo para los amantes del género, chicos y chicas.

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¡Ah! El título de este artículo es la frase salida de las penumbras que iniciaba casi todos los Krimis: “¡Les habla Edgar Wallace!”

 

José Goas Jul

04
Mar
14

Estudio de terror (A Study in Terror) (1966)

Londres, barrio de Whitechapel, año de 1888. La ciudad se ve conmocionada por los asesinatos que el auto-denominado Jack el Destripador está perpetrando sobre las prostitutas de la zona. El estado de inquietud generalizada motiva que desde las altas instancias Mycroft Holmes, que trabaja para el gobierno, sea instado para que convenza a su hermano Sherlock Holmes, el célebre detective, que investigue el caso…

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Dirección: James Hill. Producción: Compton Films, Sir Nigel Films. Productores: Henry E. Lester, [Michael Klinger]. Productor ejecutivo: Herman Cohen. Productor asociado: Sam Waynberg. Guion: Donald Ford, Derek Ford, basado en los personajes creados por Arthur Conan Doyle. Música: John Scott. Fotografía: Desmond Dickinson. Diseño de producción: Alex Vetchinsky. Montaje: Henry Richardson. Efectos especiales: Wally Veevers. Intérpretes: John Neville (Sherlock Holmes), Donald Houston (doctor Watson), John Fraser (Lord Carfax), Anthony Quayle (doctor Murray), Barbara Windsor (Annie Chapman), Adrienne Corri (Angela), Frank Finlay (inspector Lestrade), Judi Dench (Sally), Charles Regnier (Joseph Beck), Cecil Parker (primer ministro), Georgia Brown (cantante), Barry Jones (Duque de Shires), Robert Morley (Mycroft Holmes), Dudley Foster (Secretario de Interior), Peter Carsten (Max Steiner), Christiane Maybach (Polly Nichols), Kay Walsh (Cathy Eddowes), John Cairney (Michael Osborne), Edina Ronay (Mary Kelly), Avis Bunnage (casera), Barbara Leake (Mrs. Hudson), Patrick Newell (PC Benson), Norma Foster (Liz Stride), Terry Downes  , Herman Cohen, Michael Collins, Harriet Devine, Sally Douglas, Jeremy Lloyd, Corin Redgrave, Donna White, Fred Wood… Nacionalidad y año: Reino Unido 1966. Duración y datos técnicos: 95 min. color 1.85:1.

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Mucho más caracterizado por su dilatada andadura televisiva que por una producción como realizador cinematográfico en líneas generales apenas conocida y previsiblemente gris, lo cierto es que la filmografía del británico James Hill solo tiene un relativo punto de gloria con el rodaje de Nacida libre (Born Free, 1966) –que no tengo el gusto de conocer– y que quizá deba su fama al célebre tema musical de John Barry que alcanzó aquel año un Oscar a la mejor canción, unido a otro al conjunto de su banda sonora –compuesta al alimón con Don Black–. Sin embargo, antes de esta película de ambientación africana, Hill no dejó escapar la ocasión de asumir la tentación de realizar una propuesta de cine de terror, dentro de un ámbito temporal en el que el mismo aún vivía un cierto apogeo dentro de la cinematografía inglesa. Esa fue la génesis de Estudio de terror (A Study in Terror, 1966).

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Hammer Films aún contaba con la presencia de figuras como Terence Fisher y buena parte de lo mejor de su nómina. Amicus Films ya se había creado, y nos encontrábamos ante un terreno abonado que Hill asumió a la hora de trasladar una modesta producción que –por vez primera en la gran pantalla–, uniría al personaje del célebre detective Sherlock Holmes con el no menos célebre criminal Jack el Destripador. Conviene recordar, llegados a este punto, que catorce años después, el posteriormente anónimo Bob Clark retomó esta unión de personajes –uno de ellos de índole literaria–, en la simpática Asesinato por decreto (Murder By Decree, 1979). Pero los tiempos eran diferentes, y Hill optó desde el primer momento por una extraña combinación, ya que en la misma secuencia pregenérico parece adoptar las características del cine de terror auspiciado por el tándem formado por Robert S. Baker y Monty Berman, aunque obviando el blanco y negro que enaltecía aquellas modestas y bizarras propuestas, por el uso de un color que se erige casi en un estorbo para el resultado final, aunque quizá fuera adoptado al objeto de introducir determinadas secuencias en las que la presencia de la sangre supusiera un aliciente especial.

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Nos encontramos en los barrios bajos londinenses, dominados por viejas edificaciones, rincones tenebrosos, y la presencia de una niebla que nada bueno puede augurar durante su nocturnidad. En su entorno tan solo se encuentran tabernas y prostitutas, y es precisamente una de ellas –serán encuadrados sus pies al caminar–, la que contemplaremos como la primera víctima de Jack el Destripador, empecinado en su tarea de asesinar mujeres de vida alegre, poniendo en práctica métodos cercanos al conocimiento de la medicina. El caso irá adquiriendo una creciente importancia, hasta suscitar la rebelión de los hastiados habitantes obreros de la zona, teniendo que asumir su resolución el prestigioso Sherlock Holmes (John Neville), siempre acompañado por Watson (Donald Houston). Serán los representantes del gobierno quienes rogarán al hermano de Holmes –Mycroft (Robert Morley)– para que convenza a Sherlock de cara a asumir la resolución de una terrorífica situación que él, de todos modos, ya ha iniciado de forma inesperada, al recibir una caja de instrumental médico, a partir de la cual logrará ir conjeturando una serie de elementos que le permitan establecer una teoría al respecto.

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Si hay un elemento de cierta importancia en esta modesta producción británica –más allá de la competencia del conjunto de su reparto–, es la introducción de un elemento clasista establecido en una familia de la alta sociedad, de la que es su hijo más respetado Lord Farfax –el siempre infravalorado John Fraser–, cuyo padre se ha convertido en un hombre amargado que renegó de la búsqueda de su hijo mayor, cuando este decidió vivir la vida por su cuenta. Ese componente de lucha de clases, de ruptura entre un modo de entender la existencia por parte de una minoría de poderosos, se insertará con cierta pertinencia en un relato bastante previsible, en el cual –reitero– echo de menos la presencia de un vigoroso blanco y negro, que hubiera conferido a su resultado sin duda más adecuado a las intenciones del mismo, pero que no por ello deja de suponer una aportación tan discreta como estimable, en torno a la ingente producción generada en la gran pantalla –también en la pequeña–, en torno a la pareja de personajes surgidos de la pluma de Sir Arthur Conan Doyle.

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Poco a poco, según se van sucediendo los pasajes del relato, el espectador irá percibiendo que la posibilidad de quien pueda ser el autor de los crímenes se va cerrando. El último de ellos, cometido en un prostituta que brinda la llave de su propia habitación desde la ventana a quien solo contemplamos desde un plano subjetivo, nos da a entender que se trata de un ser de agradable presencia, bastante alejado por cierto de la tipología existente en aquel barrio tan sombrío. Pero, junto a ello, A Study in Terror no deja de lado la historia del hermano de Farfax, y el destino que corrió la que fue su pareja femenina, permanente encerrada en el piso superior de la taberna que preside la zona, totalmente aislada del mundo por una razón muy concreta que de nuevo nos ofrece matices bizarros.

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El film de Hill culminará con un episodio final que nos recordará no poco la conclusión del Drácula (Dracula, 1958) de Terence Fisher, en el que el fuego purificador se lleve consigo buena parte de los secretos de una familia de alta posición que albergó en su seno los más bajos instintos morales y criminales, pero al mismo tiempo libere al conjunto de la población de una plaga de crímenes de incalculable calado. Esta opción sin duda se ofrece como una de las más singulares de una película que nunca aspira a ocupar un lugar de privilegio en la historia del cine de terror inglés, a la que reitero perjudica el descarte del blanco y negro –incluso el color elegido no resulta adecuado–, pero que en su propia modestia se sitúa en un lugar bastante más elevado a las mediocridades que algunos años después dominarían y degradarían la producción del género en la propia Gran Bretaña.

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Anécdotas

* Título de rodaje: Fog. * Durante el final se hace una alusión a “La aventura del carbunclo azul”, publicada en 1892. * Durante la década de los setenta John Neville volvió a interpretar a Holmes en el teatro en Broadway. * El papel de doctor Watson fue ofrecido al hammeriano Thorley Walters; ya había interpretado el personaje en El collar de la muerte (Sherlock Holmes and the Deadly Necklace, 1962), de Terence Fisher. También realizó cameos como Watson en La mejor casa de Londres (The Best House in London, 1969), de Philip Saville, y en El hermano más listo de Sherlock Holmes (The Adventure of Sherlock Holmes’ Smarter Brother, 1975), de Gene Wilder. El personaje lo retomó también en el episodio “Silver Blaze” de la serie ITV Sunday Drama (1977). * El papel de Sherlock Holmes fue ofrecido a Robert Stephens, quien lo acabaría interpretando en La vida privada de Sherlock Holmes (The Private Life of Sherlock Holmes, 1970), de Billy Wilder. * Frank Finlay volvería a interpretar a Lestrade en Asesinato por decreto. En esta película también reaparece Anthony Quayle, aunque en un cometido diferente al que aquí tiene. * El director inicialmente previsto fue Jim O’Connolly. * Estrenada en el Reino Unido en octubre de 1965. En España se estrenó el 14 de abril de 1967.

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Bibliografía

Estudio en terror; por Ellery Queen [seudónimo colectivo de Frederic Dannay Manfred y Bennington Lee] [y Paul W. Fairman, sin acreditar]. Incluido en Jack el Rojo; traducción de Ignacio Villano. Barcelona: Ultramar, 1990. Colección: Zona Oscura; nº 3. Traducción de: A Study in Terror (1966). [Novelización].

Juan C. Vizcaíno (Alicante. España)

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Esta reseña ha sido publicada originalmente en la web Cinema de perra gorda y se publica aquí con autorización de su autor.