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May
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“Hallo, hier spricht Edgar Wallace!”

Hace poco que acabo de terminar un profundo viaje por el sinuoso mundo del Krimi, a raíz de la lectura de The terrible people,(1926) creación del talento olvidado de Edgar Wallace. Para los que no conozcan al autor inglés, La gente terrible es una muestra de su capacidad para pergeñar emocionantes tramas enrevesadas, hábilmente explicadas al final, a la vez que sirve de punto de partida para adentrarse en ese mundo lleno de asociaciones criminales secretas, casi invisibles, de estrambóticos y terroríficos serial killers (es Wallace el primer autor en la historia que lleva a primera línea el personaje del asesino en serie) y de increíbles clímax o cliffhangers.

Ejemplar de la revista donde apareció "The Terrible People" serializada como "The Gallows' Hand"

Ejemplar de la revista donde apareció “The Terrible People” serializada como “The Gallows’ Hand”

Edgar Wallace escribió como un poseso, su imaginación le hacía llenar hojas a propulsión de chorro: 175 novelas, bastantes obras de teatro e incontables trabajos periodísticos. Es uno de los autores de este planeta que cuenta con más adaptaciones cinematográficas: más de 160. Su popularidad fue muy grande en vida (murió en 1932 a los 57 años de una manera bastante inesperada, poco después de haber escrito la sinopsis sobre el que se construiría una de las obras maestras del cine: King Kong), pero en general fue menguando a lo largo del siglo XX (paradójicamente, los filmes basados en sus novelas, muy cinematográficas, claro, fueron durante años generalmente cutres y de serie Z, haciendo poca justicia a su origen).

TheSecretHouse

Creo que la razón de que se le preste hoy poca atención a su obra (entre el gran público, por supuesto; existen muchos fans y fascinadas asociaciones de seguidores de su obra), contrariamente a lo que sucede con Agatha Christie o Conan Doyle, por ejemplo, es el hecho de que Wallace nos dio innumerables tramas de suspense e inteligencia maquiavélica inigualable (creo que inigualable, leedlo si no me creéis, y más hoy, en un mundo editorial inmerso en una avalancha de novelas de misterio y crimen, suecas y de otros sitios), pero no consiguió crear un personaje especial que calase en el lector, a la manera de Sherlock Holmes o Poirot. La obra de Wallace está llena de héroes casi anónimos; la historia, la trama que avanza por vericuetos inverosímiles, lo empapa todo, no hay sitio para que una personalidad singular desvíe la atención. Aunque, ¡por supuesto!, hay personajes geniales en sus páginas. Por ejemplo, The Four Just Men, título de la primera novela de misterio que publicó, en 1905. Wallace también se apuntó al género colonial, sin ánimo de laurear un género y una filosofía aventurera pronto perecedera. También salió cine de sus novelas africanas. Ahí tenemos el clásico de Zoltan Korda Bosambo (Sanders of the River, 1935).

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Bien. Hasta aquí la presentación del señor Wallace, dedicada especialmente para los que no lo conocían. Y de entre todo lo anterior, desearía retomar dos cositas, que son las que me llevaron a confeccionar el texto éste. La primera hará que enlace con la segunda. He dicho que la popularidad de Edgar Wallace se fue difuminando en el espacio-tiempo hasta los diferentes grados de desconocimiento acerca de su obra en los diferentes países. Sin embargo, una nación sigue siendo tan acérrima, o más, a esta obra especial, como hace un siglo. En Alemania, Wallace sigue siendo un escritor de cabecera, de mesilla de noche y de sofá de media tarde. Sus fans se cuentan por miles, y gran parte de la continua revitalización de su obra se debe también a los Krimis de los años sesenta. Y con este concepto iniciaba yo hace un rato mis reflexiones.

"El Arquero Verde" (1961)

“El Arquero Verde” (1961)

El Krimi es un (sub)género cinematográfico germánico. Engloba un buen número de filmes negros, de misterio, de crimen, con características comunes. Entre éstas se encuentran, por ejemplo, facetas heredadas del expresionismo, dosis de violencia bizarra, misterio con toques de comedia (el principal defecto de estilo del género) y, claro, adaptaciones de o inspiración en novelas de Wallace. El término se acuña a partir de Kriminalfilm o de Kriminalroman, y toda esta serie de filmes arrasaron en su época, quedando hoy en día como el mejor legado cinematográfico de la obra de Wallace. Entre 1959 y 1972 se realizaron más de treinta Krimis de Wallace, con calidad variable y descendente a medida que la década avanzaba. Aunque la obra de Wallace no fue la única protagonista de los Krimis: las novelas del hijo del autor londinense, de nombre Bryan Edgar Wallace, también encontraron numerosas adaptaciones, tal era el éxito del corpus de su padre. Además, del genio de Fritz Lang partió, desde 1963 aproximadamente, la ya mediocre serie de filmes de la serie del Dr. Mabuse, que en cierto modo comparten aspectos del Krimi. De todas formas, el Krimi por antonomasia es aquel que surge de obras como The Daffodil Mystery (1920), The Crimson Circle (1922), The Green Archer (1923) o The Dark Eyes of London (1924). Wallace inventó y, casi siempre, Harald Reinl y Alfred Vohrer, dos efectivos directores, realizaron los filmes.

Imagen de "La marca del escorpión" (1968)

Imagen de “La marca del escorpión” (1968)

La puesta en escena de los filmes gozaba de una cuidada ambientación y atmósfera apropiada, y así como el equipo técnico no variaba mucho de film a film, tampoco el elenco artístico se alteraba demasiado: Joachim Fuchsberger (un galán de la época, a medio camino entre Cary Grant y Roger Moore) solía ser el intrépido protagonista, cuando no lo era Heinz Drache, personalidad menos vitalista, más sosaina que Fuchsberger. Un jovencillo Klaus Kinski solía ser, ¿qué os imáginábais?, un medio psicópata sin suerte de segunda fila, y el a menudo inaguantable Eddi Arent hacía las veces de bufoncillo para aligerar la trama un poco (el craso error del que ya hablé: sin este tipo en escena, las películas hubiesen ganado bastante). Entre las chicas, la atractiva Karin Dor era con frecuencia la damisela en peligro (Hitchcock la utilizaría -como hacía con sus actrices- para crear una escena de violencia magistral en Topaz).

Karin Dor

Karin Dor

En definitiva, buen suspense, misterios sórdidos llenos de violencia nada políticamente correcta, aderezado todo con seriedad germánica, la justa, y humor un poco estrafalario, a veces un poco de más, y tramas con el sello Wallace. Resultado: el Krimi más clásico. Es adictivo para los amantes del género, chicos y chicas.

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¡Ah! El título de este artículo es la frase salida de las penumbras que iniciaba casi todos los Krimis: “¡Les habla Edgar Wallace!”

 

José Goas Jul


2 Responses to ““Hallo, hier spricht Edgar Wallace!””


  1. 8 mayo 2014 a las 16:47

    Buen comentario, y bien aclarado que Wallace puede ser un autor desconocido para el gran público pero que hay fans irredentos en cualquier parte del mundo. Jol, cada vez que habláis de estas pelis dan ganas de verlas, pero es imposible ¿no?

  2. 2 doctorwatson65
    17 junio 2014 a las 18:29

    Algunas películas basadas en obras de Edgar Wallace se editaron en España en DVD, auqnue son un poco de difíciles de encontrar…

    http://www.amazon.es/Banda-Del-Terror-Wallace-DVD/dp/B0055KKYGU


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