09
Ago
13

Louis La Rothière, espía

A Xavier Mauméjean

 

El Doctor Watson alude por dos veces en el Canon a un espía llamado Louis La Rothière, residente en Campden Mansions, Notting Hill, entre los posibles implicados en la sustracción de un par de documentos comprometedores para el Gobierno británico: la carta de un soberano extranjero confiada al torpe cuidado del honorable Trelawney Hope, Secretario de Asuntos Europeos[1], y los planos secretos de un submarino de gran valor estratégico, hurtados del Arsenal de Woolwich por un traidor[2].

Aunque nunca haya sido comentado hasta ahora, el nombre de aquella figura señera del espionaje internacional (uno de los grandes, según los hermanos Holmes, aunque no lo suficiente como para no ser identificado, añadiríamos nosotros[3]), recuerda indudablemente al del marqués Louis-François Carlet de La Rozière (1733-1808), miembro de una ilustre familia de militares cuyos servicios  a la monarquía francesa se remontaban a 1420, y autor de numerosos hechos de armas que merecieron el elogio público de enemigos de la talla de Federico II de Prusia.

El marqués Louis-François de La Roziêre

El marqués Louis-François de La Roziêre

 

Al margen de la curiosa coincidencia de nombre y apellido[4], el asunto no tendría mayor interés si no fuera por el pequeño detalle de que La Rozière fue también uno de los elementos más valiosos del llamado Secret du Roi, la red clandestina de agentes en el extranjero que el rey Luis XV (1710-1774) sostenía y pagaba directamente de su bolsillo sin conocimiento de sus ministros[5].

Tras la firma en febrero de 1763 del Tratado de París, que concluyó la Guerra de los Siete Años con graves pérdidas para Francia, el Secreto del Rey concentró sus recursos en cobrarse la revancha contra Inglaterra preparando la invasión de las Islas Británicas.

A La Rozière, un hombre muy reservado y frío, antiguo oficial del cuerpo de ingenieros y experto cartógrafo, y a su subordinado Georges Nardin, les fue encomendada aquel mismo año la tarea de reconocer las costas del Sur de Inglaterra y Gales; mientras que desde la embajada de Francia en Londres, donde estaba oficialmente acreditado, otro agente de apoyo, el célebre travestido Charles-Geneviève d’Eon de Beaumont (1728-1810)[6], recogía en la corte de Jorge III todo tipo de informaciones útiles para la futura incursión armada.

Duelo en Londres de la chevalière D'Eon y el caballero de Saint-George el 9 de avril de 1787

Duelo en Londres de la chevalière D’Eon y el caballero de Saint-George el 9 de avril de 1787

 

La Rozière, aunque estuvo a punto de ser descubierto por culpa de las rivalidades entre su presunto “primo”, el Chevalier d’Eon, y Guerchy, nuevo ministro plenipotenciario de Francia, concluyó su misión con éxito; acumulando datos precisos y suficientes[7] para que el conde de Broglie, responsable del Secreto del Rey, le propusiera a Luis XV en febrero de 1765 un elaborado plan de invasión estructurado en torno a una operación principal, el desembarco de 60.000 hombres en Rye, Winchelsea, Hastings y Pevensey, desde donde las tropas francesas marcharían sobre Londres, y seis maniobras previas de diversión en escenarios geográficamente muy dispares y alejados: tres a cargo de la flota francesa en Escocia, las Baleares y el Océano Indico y tres por cuenta de la España borbónica en Gibraltar, Jamaica y las playas de Irlanda[8].

La disolución del Secreto del Rey con la muerte de Luis XV y la llegada al trono de Luis XVI, quien le otorgó por cierto el titulo de marqués en 1780, no apartaron sin embargo a Louis de La Rozière del gran plan de invasión de Inglaterra, y aún en 1781 fue nombrado mariscal de campo y comandante del cuerpo de ejército destinado a ocupar en un futuro que se creía inmediato las islas inglesas de Jersey y Guernesey, en el Canal de la Mancha. La Revolución de 1789 dio por supuesto al traste con todo esto y La Rozière, emigrado a Coblenza en 1791 como muchos otros nobles, hubo de participar en cambio en la expedición promovida en 1795 por el conde de Artois y sus aliados ingleses contra las islas francesas de Yeu y Noirmoutier desde el puerto británico de Portsmouth.

Blasón de Louis-François de La Rozière

Blasón de Louis-François de La Rozière

 

A partir de ese año de 1795 el marqués de La Rozière (otro punto en común con su casi homónimo victoriano) sólo prestó servicios como mercenario a sueldo de potencias extranjeras[9]. En Rusia primero –tras declinar una generosa oferta del Sultán de Turquía– y desde el 1 de enero de 1797 en Portugal, donde llegó a ser Teniente-General, Comandante en Jefe del Ejército del Norte, Comendador de la Orden de Cristo e Inspector General de Fronteras y Costas –en cierto modo su especialidad– hasta su muerte en Lisboa en 1808[10].

Se diría, citando a Holmes, que también aquí “todas las cosas se producen por ciclos” y que “la vieja rueda gira y vuelve a aparecer en alto el mismo radio. Todo ha sido hecho antes y todo se repetirá después[11].

© Juan A. Requena, Madrid 1997


     NOTAS

[1] «La segunda mancha», The Strand Magazine, Londres, diciembre 1904.

     [2] «Los planos Bruce-Partington», The Strand Magazine, Londres, diciembre 1908.

     [3] Tanto Sherlock como su hermano Mycroft coinciden en señalar a La Rothière como uno de  los pocos hombres capaces “de entrar en un juego tan arriesgado” o “de acometer un asunto de tanta envergadura” como el de la carta robada o los planos del sumergible.

     [4] Que La Rothière y La Rozière sean un solo y mismo apellido es algo harto probable, dada la indiscutible identidad fonética entre “th” y “z” para un anglosajón, siempre más atento a la pronunciación inglesa que a la ortografía original, que transcribiera de oídas un nombre extranjero. Algo que le ocurre a Watson en más de una ocasión. Por ejemplo, cuando convierte indebidamente en El valle del terror a la Galerie Pourtalès, en Galerie Portalis.

     [5] La suma de mil libras mensuales fue la que Luis XV atribuyó a La Rozière en su condición de agente del Secret du Roi. Sobre este singular servicio de información y diplomacia paralela vid. Gilles Perrault, Le Secret du Roi (3 vol.), Éditions Arthème Fayard, París 1992-1996.

     [6] Al popular espía francés enterrado en Middlesex (qué mejor lugar para que repose un hombre que vivió más de treinta años vestido de mujer) alude Arthur Conan Doyle en «The Duel in France», breve artículo recogido en Stranges Studies from Life and other Narratives, Gaslight Publications, Bloomington, Indiana, 1988 [existe traducción española bajo el título de Estudios del natural, Grijalbo Mondadori, 1995].

En otro orden de cosas, la figura dual del Chevalier d’Eon, espadachín legendario y excelente escritor, nos trae a la memoria al enigmático Isadora Persano, periodista aficionado a los duelos de incongruente nombre femenino, mencionado en «El problema del puente de Thor» [The Strand Magazine, Londres, febrero y marzo de 1922].

     [7] Las informaciones las sintetizó La Rozière en un mapa detalladísimo, un informe exhaustivo (Description géographique et militaire des côtes d’Angleterre depuis le Sud-Foreland dans le comté de Kent jusqu’à Beachy Head dans le comté de Sussex, pour servir à un projet de descente dans ce royaume) y una propuesta de itinerario para que las tropas expedicionarias llegaran velozmente y sin grandes riesgos desde las playas del Sur de Inglaterra hasta el corazón de Londres.

     [8] El memorando lo reproduce en su práctica totalidad Gilles Perrault en el vol. 2 de su trilogía [Le Secret du Roi. L’ombre de la Bastille, Librairie Arthème Fayard, París 1993, págs. 143 a 156].

     [9] Que Louis La Rothière operaba en Londres como un agente libre al servicio del mejor postor es lo que Sherlock Holmes afirma: “Después de todo, estos tipos sólo quieren dinero […] Es posible que el tipo la retenga [la carta robada], esperando escuchar ofertas de este bando antes de escuchar ofertas de otro. Sólo existen tres hombres capaces de entrar en un juego tan arriesgado: Oberstein, La Rothière y Eduardo Lucas” [«La segunda mancha»].

     [10] Puede consultarse un resumen muy completo de la carrera de Louis-François Carlet de La Rozière y de su abundante producción escrita sobre temas militares en el Nobiliaire Universel de France, Librairie Bachelin-Deflorenne, París 1872, Vol. 2, págs. 147 a 152.

     [11] El valle del terror, The Strand Magazine, Londres, septiembre de 1914 / mayo de 1915. Parte I, Capítulo II.

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3 Responses to “Louis La Rothière, espía”


  1. 1 doctorwatson65
    9 agosto 2013 a las 17:22

    Interesante…

  2. 12 agosto 2013 a las 0:25

    Buenísimo. Gran descubrimiento, que ojalá tome pronto, a manos de alguno de nuestros valiosos amigos escritores, la emocionante forma narrativa que está pidiendo a gritos. Sin duda, Francia tiene en la Familia Rozière (Rothiere en Inglaterra), o al menos en dos de sus varones, una buena saga de espías mitográfico-creativos enfrentados a la pérfida Albión…

    En otro orden de cosas, yo sigo pensando que Isadora Persano era una mujer espadachina…


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