11
Abr
12

Un sábado en Embajadores

Obligado por el Código Civil, en concreto por el Título VII sobre las relaciones paterno–filiales y, más en concreto, por tener que atender a los deberes de cuidar y alimentar a los hijos, no pude ver todo el Sábado Negro sobre El Valle del Miedo.

O sea, que tenía que llevar a mi hija pequeña  al Burger King. No es una escusa, fue la realidad. Sé que alguno habrá pensado que no me gustó la cosa y por eso me fui. Pero no es así.

La calle Embajadores estaba primaveralmente invernal o viceversa. Con gente en las terrazas, multirracial, muy animada también por la gente que entraba y salía de la exposición fotográfica de Gervasio López.

Un poquito más arriba estaba la librería Traficantes de Sueños –un espacio cultural preparado con muy buen gusto dentro de la austeridad y las posibilidades que tiene el local–  y, dentro, El Valle del Miedo.

Confieso que tenía dudas sobre lo que me iba a encontrar, sobre el tipo de personas que irían al evento y sobre si se me haría pesado o me gustaría.

Las personas del público – más cantidad de gente de la que esperaba– eran normales. No llevaban ni pipa ni sombrero raro ni lupa ni nada de la parafernalia holmesiana al uso. Soy así de necio. Igual es que he visto demasiadas convenciones de los fans de la Guerra de las Galaxias.

Tampoco había subversivos o anti sistema con pelo mal cortado, palestina y barba descuidada. Ese tipo de personal lo esperaba más por el territorio en el que nos movíamos.

Para calentar un poco al personal, al holmesiano y al reivindicativo, vimos la proyección y escuchamos una canción folk interpretada por el grupo Molly Maguires alusiva a la penalidad del trabajo en la mina. Menos mal que alguien tuvo la brillante idea de traducir la canción, porque yo pertenezco a la generación del francés –del idioma, se entiende– y el inglés es que casi ni lo conozco.

Bien. La cancioncilla estuvo bien. Ya  sabíamos de que iba la cuestión y el rebaño –en el sentido bíblico, no nos lo tomemos a mal– estaba bien abrigado y expectante.

¿De verdad se puede sacar tanto de Sherlock Holmes? Es la pregunta que me hice nada más terminar de escuchar a Miguel Ojeda, venido de Barcelona expresamente. Asequible y erudito a la vez, supongo sería una buena muestra de lo que es un holmesiano: buen analista, dominador del tema, agradable en las formas –algún malaje habrá, pero éste no lo parecía–, apasionado pero sin estridencias, un buen embajador del universo Conan Doyle.

Pero, ¿de verdad se puede sacar tanto de Sherlock Holmes? Es la pregunta que me sigo haciendo. Claro que, si se pueden sacar tesis doctorales sobre Madame Bovary, por qué no hacerlas sobre el mundo descrito por Watson. Sí que es verdad que poco tienen que ver las aventuras de Holmes con la boba Bovary. Es un ejemplo.

Al fin y al cabo la cultura no es más que –iba a poner el ejemplo de la muñeca rusa que esconde otra muñeca que esconde otra muñeca… pero está muy manido– una sucesión de conexiones y una obra artística se engarza con algo, con alguien, con un tiempo, con un país con una situación sobre la que se ha escrito un libro, se ha compuesto una canción, se ha pintado un cuadro,  que tiene que ver –con la consciencia o inconsciencia del autor–  con la primera.

Todo esto, todo este universo de interconexiones, estaba detrás de Miguel Ojeda y del siguiente en intervenir, el editor y traductor, Juan Antonio Molina Foix.

Arturo Ledrado, Pilar Pedraza y Molina Foix

Lo primero que pensé fue que se daba un aire a su hermano (es que el Sálvame hace mucho daño). Su hermano parece menos tímido, más abierto, más de mundo. Él, Juan Antonio, parece más inteligente, incluso más culto. No sé, tampoco lo conozco tanto. Son impresiones. ¿Acaso soy yo el guardián de estos dos hermanos?

A otra cosa.

Es interesante escuchar a un traductor de una obra. No se les suele dar el mérito que muchas veces tienen. Aquello de “traduttore traditore” es una verdad como un templo. Y más ahora, en la época de las máquinas que traducen o de las personas que traducen como máquinas.

Conviene escucharles. Conviene que sepamos por qué usan una palabra y no otra, un estilo y no otro, un giro, una frase hecha y no otra.

Desde luego Molina Foix dio todas las explicaciones pertinentes a las pertinentes preguntas de Manolo Rodríguez.

Por poner alguna pega, la pregunta sobre la perspectiva burguesa o no burguesa de esta obra de Conan Doyle, no parecía muy pertinente.

Si empezamos a cuestionarnos sobre qué tanto de burgués tiene cualquier hecho cultural, acabaríamos leyendo exclusivamente el Capital. Y con reparos.

Pero ese era el terreno de juego. Y Molina Foix salió airoso del extraño envite.

Y ya no vi más, porque me vibró el móvil y, entre la pequeña que quería ir al Burguer King y la mayor que quería no se qué antes de irse de botellón o similar, no pude seguir hasta el final.

Lo de esperar hasta el final me lo dejo pendiente para otra vez, porque me hubiera gustado compartir mis experiencias con la lectura de El Valle del Miedo. Y con gente que domina el asunto y se apasiona con él, se aprende más.

Bajé la calle Embajadores hasta el Metro. Estaba más animada, si cabe, que a la entrada. Bajaba pensando si no hubiera sido mejor quedarme sentado en una terraza viendo a la gente pasar. No es un mal plan en calles concurridas.

Luego pensé que la calle la tengo todos los sábados. Pero no todos los sábados tengo un Sábado Negro. Ni siquiera es seguro que vuelva a tener un Sábado Negro tan interesante.

Lo que sí espero –Dios mediante y niñas ausentes o mejor “aparcadas”–  es que el próximo Sábado Negro o evento holmesiano similar pueda disfrutarlo hasta el final.

José Miguel Panizo García

Anuncios

4 Responses to “Un sábado en Embajadores”


  1. 11 abril 2012 en 8:59

    Aquí tenemos una nueva reflexión acerca de la jornada del pasado Sábado Negro. La primera fue la de un participante en la mesa, la segunda la de un espectador sherlockiano, y rubricamos con la de otro espectador, no sherlockiano. Tres puntos de vista distintos para un mismo evento.

  2. 11 abril 2012 en 18:26

    Te refieres al hombretón ese de la foto, ¿verdad? 😉

  3. 4 doctorwatson65
    16 abril 2012 en 19:39

    Vaya Leia mas sexy…

    Buena “reseña”…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: