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Dic
11

Londres victoriano

Autor: Juan Benet

Pie de imprenta: Madrid: Ed. Herce, 2008

Colección: Territorios y escritores

Quizá recuerden El diablo Cojuelo de Luis Vélez de Guevara, aquel clásico del Siglo de Oro que narraba cómo un Hijo de Lucifer zascandil, metomentodo y correveidile, acompañaba a un humano iluso y atolondrado en un viaje por los cielos para descender hasta los entresijos ocultos de la sociedad de su tiempo, desvelándole los secretos que anidan en madrigueras y corazones. Era, se me antoja, una versión primitiva del buscador Google Earth, que mediando solo un par de clics  permite aterrizar desde el infinito y más allá al más recóndito zaguán, a capricho de internautas cotillas, chismosos y desocupados.

Viene lo anterior a cuento porque, a mi juicio, no es otro el propósito que se planteó (acertadamente) y llevó a cabo (más acertadamente aún), el fallecido Juan Benet, allá por 1989 cuando publicó, con la Editorial Planeta, Londres victoriano, felizmente reeditado el pasado año por la editorial Hercé.

Utilizando su envolvente estilo (tildado de anglosajón, motejado de críptico) con abundancia de frases subordinadas, cuajadas en largos párrafos, el ingeniero y escritor hace zambullirse al lector, sin apenas solución de continuidad, en esa fascinante complejidad, desconcierto y contradicción que fue la Era Victoriana hilando –con humor y descaro contenido– la coronación de Victoria con la publicación del Pickwick de Charles Dickens; las faraónicas obras de ingeniería con la destilación de la Guiness; los más depurados juegos de apuestas con las más suculentas  hipocresías; el más popular recreo tabernario con la más estilizada cortesía, las  urgencias del Imperio con el auge de las peleas de gallos… Todo, al fin y al cabo, es fascinante  victorianismo como lo es, claro, Sherlock Holmes, de quien no me resisto a transcribir lo que se dice en el texto: “ un hombre que no tenía razón para morir y dejar truncada su epopeya …

Un valioso, ameno y fascinante libro.

Jabez Wilson del Círculo Holmes

(Luis de Luis Otero)

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12 Responses to “Londres victoriano”


  1. 1 belakarloff
    26 febrero 2010 en 8:50

    Aunque este libro no sea exactamente de temática sherlockiana, puede interesar a muchos atraídos por el universo que envuelve a nuestro detective…

  2. 26 febrero 2010 en 10:19

    Y tanto que puede resultar interesante. No lo conocía. Habrá que buscarlo…

  3. 26 febrero 2010 en 10:25

    ¿Que se reeditó en el 2008? ¡Y no tenía ni idea! Había oído hablar maravillas de este libro desde que tengo uso de razón, así que voy a buscarlo ipso facto. ¡Gracias por el dato!

    Un saludo.

  4. 26 febrero 2010 en 13:44

    Juan Benet era un buen aficionado al Maestro (y sobre todo al Londres Victoriano). Escribió incluso un pastiche de Holmes, donde viajaba a la ciudad imaginaria que era el objeto de las novelas de Benet, Región. Creo que hice reseña en mi blog hace tiempo…
    Os recomiendo que rastreéis por ahí los collages de Benet, muy victorianos ellos… Porque Benet también era artista gráfico, como su hijo Eugenio, que me descubrió la faceta pictórica de su padre. No sabía que habían reeditado el libro, ¡tengo que hacerme con él!

    Por otra parte, amigo Luis de Luis: Hay un pasaje del Canon que recuerda al Diablo Cojuelo (no recuerdo si era en “El Signo de los Cuatro”), donde Holmes le dice a Watson algo así como: “Si pudiéramos levantar los tejados de las casas de Londres y mirar en el interior de las casas…”, y le habla de los crímenes cotidianos que se cometen. El asunto era que Holmes discutía el concepto de “cotidianeidad” o “normalidad” propuesto por Watson, un concepto que el Maestro negaba. Pero vamos, que ese fragmento está inspirado en el Diablo (supongo que en la versión posterior francesa de Lesage, y no en la de Vélez de Guevara).

  5. 26 febrero 2010 en 13:55

    Vale, ya lo tengo, no es en “El Signo de los Cuatro”, sino en “Un caso de identidad”:

    Cito:
    “My dear fellow,” said Sherlock Holmes as we sat on either side of the fire in his lodgings at Baker Street, “life is infinitely stranger than anything which the mind of man could invent. We would not dare to conceive the things which are really mere commonplaces of existence. If we could fly out of that window hand in hand, hover over this great city, gently remove the roofs, and peep in at the queer things which are going on, the strange coincidences, the plannings, the cross-purposes, the wonderful chains of events, working through generation, and leading to the most outre results, it would make all fiction with its conventionalities and foreseen conclusions most stale and unprofitable.”

    Revelador, ¿verdad?

  6. 26 febrero 2010 en 14:00

    Estooo… perdón por la insistencia. Ahora en castellano:

    “–Querido compañero mío –dijo Sherlock Holmes estando el y yo sentados a uno y otro lado de la chimenea, en sus habitaciones de Baker Street–, la vida es infinitamente más extraña que todo cuanto la mente del hombre podría inventar. No osaríamos concebir ciertas cosas que resultan verdaderos lugares comunes de la existencia. Si nos fuera posible salir volando por esa ventana
    agarrados de la mano, revolotear por encima de esta gran ciudad, levantar suavemente los techos, y asomarnos a ver las cosas raras que ocurren, las coincidencias extrañas, los proyectos, los contraproyectos, los asombrosos encadenamientos de circunstancias que laboran a través de las generaciones y desembocando en los resultados más outré, nos resultarían por demás trasnochadas e infructíferas todas las obras de ficción, con sus convencionalismos y con sus conclusiones previstas de antemano.”

    Mis excusas, amigos.

  7. 7 belakarloff
    26 febrero 2010 en 14:05

    De excusas nada. Todos estos aportes son jugosísimos.

  8. 8 "Birdy" Edwards
    26 febrero 2010 en 15:58

    Yo tengo la edición de hace “siglos” que hizo planeta en su colección ciudades en la historia. Muy cuidado y con mucho material gráfico, además hay referencias a Holmes y a Jack el Destripador.

  9. 9 Quatermain
    27 febrero 2010 en 21:05

    Veo que se trata de un libro interesante. A mi lista de futuras compras, pues…

  10. 10 Jabez Wilson
    1 marzo 2010 en 14:05

    ¡Alberto no se te escapa una!

    Y si, esa referencia de Holmes está calcada a la del Diablo Cojuelo.
    Además, en mi opinión, junto con el pasaje de las “Hayas Cobrizas” en el que habla de la crueldad y maldad que se esconde en las sociedades rurales, creo que definen muy bien la desilusión (que no misantropía) de Holmes con la condición humana.

    Es, tal vez lógico, que en momentos de enfurecimiento o “spleen” o especial decaimiento acribille, con rabia, a balazos una pared con las iniciales “V.R”

  11. 12 Jabez Wilson
    3 diciembre 2011 en 13:48

    DE NADA BELDZ
    EL LIBRO MERECE LA PENA


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