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Nov
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Los casos nunca contados por el dr. Watson

Autor: V.V.A.A., selección de Richard Lancelyn Green

Pie de imprenta: Madrid: Valdemar, 1991.

Colección: “Los Archivos de Baker Street”, nº11.

Título y fecha de publicación original: The Further Adventures of Sherlock Holmes (1985, Penguin Books)

 

Nada menos que once relatos diferentes recoge esta estupenda selección de Richard Lancelyn Greene, una de las mayores autoridades en la materia sherlockiana de todos los tiempos y que murió en unas circunstancias dignas del mejor relato de Arthur Conan Doyle.

 La primera parte del libro se compone de una muy interesante introducción, escrita por el mismo Greene en persona, que explica de dónde ha seleccionado cada relato y los motivos de su inclusión, añadiendo algunos apuntes muy interesantes sobre los autores y las publicaciones donde editaban.

 La aventura del coche de primera clase, de Ronald A. Knox, narra la odisea de la búsqueda del desaparecido Nathaniel SwhitinBank. Bastante previsible, aunque correcta, no llega a captar del todo la atmósfera holmesiana al cien por cien, y resulta un tanto corto, por lo que no es de extrañar que los lectores del Strand quedaran algo decepcionados cuando esta historia apareció publicada en sus páginas en 1947, a más de veinte años de la aparición de El misterio de Shoscombe Old Place.

La aventura del banquero de Sheffield, de Arthur Whitaker, ya resulta más interesante. En ella, un estafador ingenia una trama para preparar su huida de la justicia de tal modo que engaña a Lestrade –cómo no…-, pero Holmes siempre es capaz de ir un par de pasos por delante. Resulta agradable, y el villano de la función, un ladrón con clase, es un buen personaje secundario. Durante mucho tiempo se creyó que esta historia era del propio Conan Doyle, hasta que se descubrió que Whitaker se la ofreció para su uso, aunque la rechazara cordialmente, y es una pequeña rareza del universo holmesiano.

La aventura del Hamlet único, de Vince Starrett, fue llamada por William S. Baring Gould, en su Sherlock Holmes de Baker Street, “el mejor pastiche jamás escrito”. Los años han pasado y ha habido unos Meyer, Hardwick o Martínez que quizá lo han dejado atrás, pero esta bienintencionada historia sobre la pérdida de un ejemplar de Hamlet firmada por Shakespeare está rectamente escrita y con unas pinceladas de humor muy conseguidas.

La aventura del hombre marcado, de Stuart Palmer, fue publicada originalmente en el Ellery Queen Mystery Magazine, donde en ocasiones publicaban pastiches de un detective llamado Schlock Holmes, que no es otro sino el Maestro bajo una identidad distinta para evitar problemas de derechos con los herederos de Conan Doyle. En esta historia, un hombre amenazado de muerte se pone en contacto con el detective para que le ayude…

La aventura de los robos del Megatherium, de S. C. Roberts, narra la desesperada búsqueda por parte del profesor Wiskerton de los desaparecidos libros de su selecto club… Un poco en la línea del Hamlet único de Starrett, el cual parece haberle servido casi de inspiración en esta pequeña y ligera historia.

La aventura del cormorán amaestrado, de W. R. Duncan McMillan, tiene el hándicap que suelen tener las historias que hacen referencia a casos demasiado peculiares que Watson mencionaba habitualmente: las expectativas en torno a ellos son demasiado altas, y esta previsible historia sobre el robo de una joya en alta mar no las satisface con toda satisfacción.

La aventura del castillo Answorth, de Adrian Conan Doyle, ya había sido publicado por la misma editorial en la recopilación de relatos del hijo del ilustre creador, Las hazañas de Sherlock Holmes, con el nombre de La aventura de la viuda roja. Las seis últimas historias del lote (también editadas en formato de bolsillo bajo el nombre de El horror de Deptford por Valdemar) eran las más divertidas y asequibles, una vez Doyle Junior dejó de colaborar con Dickson Carr y de buscar obsesivamente el modo de recrear el modo de escribir de su padre, cuando lo más que conseguían en ocasiones era el tedio más absoluto. La historia de la muerte de Lord Jocelyn Cope, en medio de una historia de tradiciones ancestrales, es de lo mejor que salió de su pluma.

La aventura del capitán cansado, de Alan Wilson, tuvo el honor de ser uno de los pocos y selectos pastiches aparecidos en el Sherlock Holmes Journal, y eleva bastante el nivel en una historia sórdida y muy bien planeada, sobre la aparente locura en la que parece sumido el capitán Webber, hasta que Holmes olfatea el asunto. Excelente.

La aventura de la Emperatriz Verde, de F. P. Cillié, logra construir una trama creíble, también usando como base otro de los casos no narrados por Watson que más quebraderos de cabeza ha dado a las asociaciones holmesianas, el caso de la segunda mancha, quizá poco espectacular pero con un bloque de piezas bien encajado. Una joya de incalculable valor desaparece y todas las sospechas recaen sobre el hermano de la propietaria… aunque por supuesto nada es lo que parece.

La aventura de la Mano Púrpura, de D. O. Smith, es de lo mejor de la selección. Mark Pringle sospecha que su mujer le oculta algo tras haber contratado a un jardinero que, aparte de no saber hacer bien su trabajo, parecen haberse conocido con anterioridad… A la vez, una inscripción con una mano púrpura va apareciendo por los terrenos de su propiedad. Sigue un poco el esquema de historias clásicas como “Los bailarines”, y resulta sorprendente, aunque sea trampeando un poco el terreno (lo cual si es en pos de una buena historia no está nada mal).

La aventura de la Casa Hillerman, de Julian Symons, escritor de las aventuras del actor Sherdian Haynes publicadas en los mismo Archivos de Baker Street, es la mejor historia del lote. Un Holmes ya jubilado y disfrutando de su retiro en Sussex recibe la visita de una jovencita preocupada por la desaparición de su marido… De nuevo sigue la línea clásica de historias como “La Liga de los Pelirrojos” (una de las favoritas del canon de quien escribe estas líneas) o “La aventura de los tres Garrideb”, para sorprendernos doblemente al final, una con la resolución del caso, y otra con la revelación de la identidad de la ayudante del Maestro en esta historia… De los mejores pastiches en relato corto que yo haya leído.

Como era habitual en las excelentes ediciones de Valdemar de esta colección, la antología presentaba unas narraciones de complemento, en este caso muy interesantes para el coleccionista de la obra de Conan Doyle… Dos parodias de Sherlock Holmes está escrita por el célebre de J. M. Barrie, creador de Peter Pan, e incluye una introducción escrita por Doyle en persona.

 Javier J. Valencia (Barcelona, España)

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25 Responses to “Los casos nunca contados por el dr. Watson”


  1. 1 belakarloff
    5 octubre 2009 en 10:19

    Bueno, pues una entrega más de la serie de reseñas correspondientes a la mítica colección Valdemar. De la cual, por cierto, se nos está acabando el material… 😦

    Si alguien se anima a aportar algo más, se agradecerá.

  2. 2 Quatermain
    5 octubre 2009 en 11:35

    Otro libro que me leí hace años, y del que casi nome acuerdo… Tengo que releerlos, la verdad.
    A ver si consigo tiempo para hacer ese artículo sobre pastiches raros españoles que te prometí…

  3. 3 belakarloff
    5 octubre 2009 en 11:50

    Ojalá. Porque me estoy quedando sin material…

  4. 4 Luis
    5 octubre 2009 en 21:59

    ¿Te quedas sin material? Con Holmes es imposible quedarse sin material, querrás decir, que al ritmo que llevas (prácticamente algo nuevo cada día) no te dan las manos ni el tiempo.

    ¿Por qué no disminuyes los artículos a uno cada 2 días o así? De esta manera, sabemos que los “lunes” habrá algo nuevo, pero los “martes” no.

    Bueno, no me quiero meter.

    Pero si quieres, me ofrezco a escribir algún artículo de vez en cuando. Si estás de acuerdo, dime una dirección donde poder enviártelo, y así lo ves, a ver que tal.

    Ah! Y me encantó este libro reseñado, creo que es el mejor pastiche que he leído. Es una pena que Lancelyn Green no hiciera una segunda selección. Tengo que leer la de Ellery Queen.

    Eso de seleccionar de entre cientos de relatos es mejor idea, que escribirlos para la ocación (ver sino el de “Las nuevas avent” de Valdemar, o la reciente “Sombras sobre Baker Street”), pues la calidad puede variar dependiendo del enfoque de los autores.

  5. 5 cerebrin
    6 octubre 2009 en 8:59

    Sunea muy interesante. Por curiosidad, ¿como murió Richard Lancelyn Greene?

  6. 6 belakarloff
    6 octubre 2009 en 9:19

    Luis:
    ¿Te quedas sin material? Con Holmes es imposible quedarse sin material, querrás decir, que al ritmo que llevas (prácticamente algo nuevo cada día) no te dan las manos ni el tiempo.

    EXACTO. ESO QUERÍA DECIR.

    Luis:
    ¿Por qué no disminuyes los artículos a uno cada 2 días o así? De esta manera, sabemos que los “lunes” habrá algo nuevo, pero los “martes” no.

    ESO TENÍA PENSADO. PERO NO PENSABA DECIRLO, PARA HACEROS ENTRAR TODOS LOS DÍAS… JEJE…

    Luis:
    Pero si quieres, me ofrezco a escribir algún artículo de vez en cuando. Si estás de acuerdo, dime una dirección donde poder enviártelo, y así lo ves, a ver que tal.

    PUES YA TENÍA PENSADO LANZARTE LA INDIRECTA HACE UNOS DÍAS. MIRARÉ TU REGISTRO PARA VER TU E-MAIL Y TE ESCRIBO… SI NO, A VER SI NOS PODEMOS PASAR MUTUAMENTE LA DIRECCIÓN SIN HACERLA PÚBLICA.

  7. 7 bohemia
    6 octubre 2009 en 20:05

    Como sugerencias para futuras reseñas, ¿por qué no los pastiches de N. Meyer? (The Seven per Cent SOlution fue el primer pastiche holmesiano que leí, y le tengo un aprecio especial. The West End Horror me parece bueno también, el de El ángel de la música sí que no hay por donde cogerlo) O algún otro de Hardwick, como Prisioner of the Devil. Supongo que hay demasiados…

    Por cierto, acabo de conocer este blog, y me ha gustado mucho, enhorabuena!

  8. 6 octubre 2009 en 20:29

    Lancelyn Green fue el más grande coleccionista de material sobre Doyle y su obra. En sus últimas semanas sospechaba que los herederos del autor iban a ceder a Christie’s una colección de documentos de Conan Doyle, que él afirmaba que pertenecían a la colección de Dame Jean Dolye (hija del autor) para ser subastados. El pensaba que el lugar al que debían ir esos documentos era la British Library, donde la hija de Doyle los había cedido. Dicen que intentó parar la subasta pero no lo consiguió.
    Los herederos y Christie’s insisten en que los documentos en venta no tienen nada que ver con la propiedad de Jean Conan Doyle, sino que forman parte de la colección de la nuera del escritor.
    En sus últimos días, explicaba a sus amigos y a algunos periodistas conocidos que un americano desconocido le seguía, y que temía por su vida por su oposición a la subasta. Cada vez estaba más nervioso y desconfiado, creyendo que su vivienda había sido registrada en más de una ocasión y que le habían colocado micrófonos.
    La noche de su muerte, el 27 de marzo de 2004, su hermana le llamó a su apartamento, pero al no localizarle se desplazó hasta la lujosa casa de Kensington en la que residía, y como no constestaba nadie llamó a la policía. Cuando entraron se encontraron a Richard Lancelyn Greene muerto sobre la cama. Estaba rodeado por ositos de peluche y tenía atado alrededor del cuello un cordón de zapato en el que también había enroscada una cuchara de cocina de madera, utilizada para torcer y apretar la cuerda hasta estrangularlo. En un principio pensaron que había sido un suicidio pero como pudieron ver más tarde, es, si no imposible, muy difícil suicidarse de este modo tan dolorosa y lentamente.
    Total, no existen suficientes pruebas ni para sustentar la idea de suicidio ni la de homicidio ni la de un juego sexual que llegó demasiado lejos. El caso quedó abierto, en suspenso y a la espera de que aparezcan nuevos elementos que permitan reabrir el caso.

    • 9 titanide1986
      15 abril 2011 en 15:52

      Me han entrado ganas de que exista de verdad Sherlock Holmes e investigue eso, porque vaya tela con el escenario de la muerte O_o.

  9. 10 cerebrin
    7 octubre 2009 en 9:25

    Vaya… Muchísimas gracias Harold Stackhurst por la explicación tan detallada. 😉

  10. 11 belakarloff
    7 octubre 2009 en 9:43

    bohemia:
    Como sugerencias para futuras reseñas, ¿por qué no los pastiches de N. Meyer? (The Seven per Cent SOlution fue el primer pastiche holmesiano que leí, y le tengo un aprecio especial. The West End Horror me parece bueno también, el de El ángel de la música sí que no hay por donde cogerlo) O algún otro de Hardwick, como Prisioner of the Devil. Supongo que hay demasiados…

    MUCHAS GRACIAS POR LA SUGERENCIAS, QUE YA TENÍAMOS EN MENTE. EL CASO ES QUE HAY QUE PONERSE A LEERSE DE NUEVO LOS LIBROS, Y PONERSE A ELLO. Y AYER ME COMPRÉ UNO NUEVO DEL TEMA, ASÍ QUE…

    bohemia:
    Por cierto, acabo de conocer este blog, y me ha gustado mucho, enhorabuena!

    MUCHAS GRACIAS DE NUEVO. Y BIENVENIDO A ESTOS LUGARES. UN SALUDO.

  11. 12 belakarloff
    7 octubre 2009 en 9:45

    HAROLD, lo que cuentas es fascinante. Sería digno de ser alargado a forma de artículo sobre la vida de Green.

    Ejem……

  12. 7 octubre 2009 en 17:16

    Eso digo yo,… ejem. Veremos que se puede hacer. últimamente me faltan horas en los días; o me las quitan o ni las veo pasar, y eso es malo. Pero, lo dicho, veremos…

  13. 14 belakarloff
    7 octubre 2009 en 17:52

    No te sientas obligado, ¿eh?

    ,)

  14. 15 Luis
    7 octubre 2009 en 21:56

    Yo siempre sospeché que Green se suicidó, y que lo hizo de esa manera tan complicada para llamar la atención de la comunidad holmesiana.

    De todas maneras, no voy a hacer ladrillos sin arcilla.

    Ah! Aunque me gustaría pensar que todo tiene que ver con los documentos holmesianos, no creo que hayan llegado a tales extremos. No valen tanto.
    Se habrá puesto para decorar la teoría, (como lo de la muerte de Fletcher Robertson) (¿alguien sabe cómo terminó el asunto, ya que estamos?).

    Igual Stackhurst, fue muy interesante todo lo que escribiste. Hay un montón de data que no sabía!

  15. 16 belakarloff
    8 octubre 2009 en 9:07

    Luis:
    (como lo de la muerte de Fletcher Robertson) (¿alguien sabe cómo terminó el asunto, ya que estamos?).

    CONTAD, CONTAD…

    Es una lástima la estructura de los blogs, que no puede haber un foro para hablar de lo que sea. Deberemos hacer of-topic en todas las entradas…

  16. 17 cerebrin
    9 octubre 2009 en 9:39

    Creo que se puede crear un foro asociado a un blog… lo que no se es como se hace.

  17. 18 Luis
    10 octubre 2009 en 16:57

    Yo tampoco tengo idea de cómo se hace.

    No sé cómo habrá terminado la acusación de Doyle. Hasta donde sé, iban a excumar el cuerpo de Fletcher Robinson para ver si Conan Doyle lo había matado con láudano.

    Pero esto fue hace unos seis años… si Doyle lo hubiera matado, habría salido en los periódicos. Deducción: Doyle es inocente, Garrick-Steele la pifió y los implicados miran para otro lado, esperando que todo cayera en el olvido.

    Pero yo no olvidaré, ¡ya verás Garrick-Steele! ¡Ya verás! ^_^

  18. 11 octubre 2009 en 19:46

    Efectivamente. Pero, ¿y los libros que ha vendido con esta historia?

  19. 21 belakarloff
    11 octubre 2009 en 20:39

    Esa teoría siempre me pareció una soplapollez. Igual que la de Jack el Destripador que se sacó de la manga Patricia Cornwell.

  20. 22 Luis
    12 octubre 2009 en 19:00

    Todas las teorías sobre quién fue realmente Jack el destripador son huecas y carecen de fundamento.

    De la única teoría que me fío es la del doctor Joseph Bell, que investigó por separado junto a un colega suyo, y ambos llegaron a la misma conclusión, siguiendo pistas paralelas.

    Por supuesto, que nunca se dijo de quién sospechaba Bell. Pero los crímenes se detuvieron ni bien acabó la investigación.

    Ya sé que contado así, suena muy fantasioso.

    • 23 titanide1986
      15 abril 2011 en 15:56

      Yo estuve un tiempo leyendo cosas en Internet sobre Jack el Destripador (me dio por ahí) y llegué a la misma conclusión que tú: Bell tuvo que descubrir quién era.

      Pero claro, como no se publicó de quien se trataba, yo por mi parte sigo con exactamente la misma incertidumbre, vaya.

  21. 24 belakarloff
    12 octubre 2009 en 20:49

    Para mí, la teoría más coherente y razonada me parece que Jack el Destripador era la reina de Inglaterra.

  22. 8 diciembre 2010 en 20:25

    Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo 🙂


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