24
Nov
11

El caso del anillo de los filósofos

Autor: Randall Collins

Pie de imprenta: Madrid: Valdemar, 1992.

Colección: Los Archivos de Baker Street; nº 4

Título y fecha de publicación original: The Case of the Philopher’s Ring (1978).

Un muro de silencio ha rodeado el caso del Anillo de los Filósofos desde su origen, que se remonta al año del estallido de la Primera Guerra Mundial. Los acontecimientos que tuvieron lugar aquel año colocaron a Holmes en el centro del mundo intelectual de la época –un mundo que aborrecía espacialmente- y le obligaron a desempeñar un papel que cambió la historia del pensamiento contemporáneo. De una u otra forma, los cerebros más destacados de la intelectualidad europea se vieron envueltos en esta escabrosa historia: el filósofo y agitador político Bertrand Russell, el ingeniero de la razón y arquetipo de genio Ludwig Wittgenstein, el economista John Maynard Keyes, el místico y matemático hindú Ramanujam y “La gran bestia” Aleister Crowley, entre otros.

 Para que un pastiche sobre Holmes y Watson dé resultado tengo la sospecha de que lo primero que debe hacer el autor es interiorizar al máximo posible las actitudes y características principales de sus dos protagonistas. No vale solo que Holmes repte por el suelo para encontrar una pista, exclame “¡eureka!” y que el buen Doctor le responda con una teoría equivocada: las claves de su éxito radican en la fuerte personalidad de ambos, muy por encima de los tópicos que todos conocemos. En ese sentido, existen varias novelas y relatos que usan a los dos personajes al servicio de la historia que quiere contar el autor, pero pasan por alto ciertas particularidades básicas de sus dos protagonistas o de su background. Sucedía en la reciente “El caso del secretario italiano”, de Caleb Carr, que tiene problemas ya en su propio título (vamos a ver, ¿no sería más lógico, tratándose de Holmes, llamarla “La aventura del…”?) pero que al menos la salvaba el interés de su trama, con altibajos, eso sí.

Por desgracia, en la novela que nos ocupa, ninguno de los dos aspectos mencionados funciona. Holmes y Watson parecen dos imitadores de sí mismos intentando esclarecer una liosa, absurda y sobre todo aburrida trama en torno a los secretos de las eminencias científicas que da que pensar, incluso, en qué mala hora los editores de esta colección de Valdemar decidieron empezarla con títulos de este calibre, que debieron suponer veneno para las ventas. En este mundillo el boca a boca es importante, coleccionistas de Holmes en España no somos tantos, y yo todavía no conozco a nadie a quien esta novela le haya gustado…

Pero sí existe un cierto valor en la novela: Randall Collins, doctor en filosofía, da la sensación de que haya escrito el libro en pos de su alumnado, como esperando convertir en livianas, entretenidas y llenas de acción, teorías filosóficas farragosas y difíciles de seguir, salvo que uno sea un entendido del tema: esta es una de las claves, sospecho, para disfrutar de El caso del anillo de los filósofos, ser un conocedor de los Keyes o los Russell del libro, obviando el topicazo del villano final (empiezo a estar harto de tener a Crowley como enemigo de Holmes, por lo menos del modo en el que suele ser tratado como personajes de ficción).

Pero el firmante, por desgracia, no lo es. Si estuviera bien escrita y bien llevada, quizá despertaría mi interés saber más sobre dichos personajes, pero consigue el efecto contrario: el sopor (por no mencionar el ridículo en la escena del homenaje a Alicia en el país de las maravillas que es para llevarse las manos a la cabeza y dejar caer el libro cuando uno lo lee).

Mucho mejor lectura resulta, como siempre, el complemento de relatos cortos humorísticos de Enrique Jardiel Poncela que completan la edición: “Mi encuentro con Sherlock Holmes”, “La serpiente amaestrada de Whitechapel” y “El hombre de la barba azul marino”. Divertidísimos, como siempre.

 Javier J. Valencia 

Anuncios

11 Responses to “El caso del anillo de los filósofos”


  1. 1 belakarloff
    1 diciembre 2009 en 10:10

    Hacía tiempo que no metíamos una reseña literaria, así pues aquí tenéis esta. Creo recordar nebulosamente que yo empecé la lectura y la dejé, por completo desmotivado, al poco…

  2. 2 quatermainumfundisi
    1 diciembre 2009 en 11:52

    Yo me la leí hace bastantes años, y no recuerdo nada de ella (mala señal…).

    Eso sí, si esta novela te ha parecido aburrida, huye como de la peste de “Marx & Sherlock Holmes”.

  3. 3 belakarloff
    1 diciembre 2009 en 13:23

    La tengo, la tengo…

  4. 4 Jabez Wilson
    1 diciembre 2009 en 14:52

    A mi me pareció glacial.
    Muy dentro de esa clase de libros que parecen manuales y facilitan asignaturas arduas (estilo El Mundo de Sofía y así, ya sabeis a lo que me refiero) y venden mucho.

    Holmes & Watson son meras excusas que recorren los jardines y habitaciones (no recuerdo ahora si de Cambridge u Oxford)entrevistando a ilustres pensadores y egregias luminarias que aprovechan para contar su visión del mundo, su personalidad y modo de entender la vida.

    En dos palabras:
    Un coñazo

  5. 1 diciembre 2009 en 18:15

    Bueno, yo ya dije lo que tenía que decir aquí: http://sherlockholmes.lacoctelera.net/post/2009/10/16/pastiches-sherlock-holmes-espa-ol-iii
    Totalmente de acuerdo con todos. Y lo malo es que existen dos ediciones en castellano. Yo no sé en qué narices estaban pensando los amigos de Valdemar…

  6. 6 belakarloff
    2 diciembre 2009 en 10:29

    Jabez Wilson:
    En dos palabras:
    Un coñazo

    Pocas veces se usan ya estas tan expresivas valoraciones…

  7. 7 Jabez Wilson
    2 diciembre 2009 en 14:39

    Sintético y descriptivo a más no poder!

  8. 8 doctorwatson65
    2 diciembre 2009 en 21:53

    No conocía el libro y mejor así… je, je…

  9. 4 diciembre 2009 en 0:51

    Encontré este libro muy atractivo, porque me interesan muchos personajes que aparecen y desde muchos puntos de vista… Tanto los reales como los imaginarios. Pero todos ellos desfilan retratados con total superficialidad y sin, en muchos casos, parecer ellos mismos. Una decepción total.
    Me gustaría añadir, sin embargo, que por más que el Crowley de este libro aparezca simplemente como un supervillano, es retratado con más dignidad que en la mayoría de ocasiones en que se le usa como personaje ficticio…

  10. 10 Er-Murazor
    8 enero 2010 en 11:33

    Agh, y yo que me compré el libro a finales de noviembre… Ya podía haberme tropezado antes con la reseña, cuernos. Si es que compro sin mirar…

    En fin, puesto que está contribuyendo a combar mis estanterías, me lo leeré (o lo empezaré al menos). Si no me gusta, ya sé dónde venir a desahogarme, por lo menos.

  11. 11 belakarloff
    8 enero 2010 en 11:50

    Hombre, no tienes porqué coincidir, quizás, con las críticas aquí vertidas. Quizás te guste. El gasto no sería doloroso en ese caso…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: