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Los diarios de Regent Street

Título: Los diarios de Regent Street

Autor: Andrés González-Barba

Pie de imprenta: Alcalá de Guadaira: Ed. Paréntesis, 2010.

Colección: Umbral.

La conmoción que produjo en la sociedad victoriana la muerte de Sherlock Holmes, despeñado en las cataratas de Reichebach en 1893, así como la difícil y tensa convivencia de Arthur Conan Doyle con su personaje, han pasado, desde hace tiempo ya, a ser parte del conocimiento adquirido de amplias capas de la sociedad, citándose, habitualmente, como el mejor ejemplo de que la literatura vive más allá de los confines de la página.

Más de un siglo después de aquel entonces, el periodista Andrés González-Barba (Sevilla, 1974) retoma ambos hitos de la historia de la literatura como trampolín del argumento de Los diarios de Regent Street, publicada el pasado junio en la Colección Umbral de la Editorial Paréntesis.

Así, el lector que se acerque a estos diarios encontrará una primera parte que recoge Las memorias secretas de Arthur Conan Doyle, donde González-Barba además de darse el gustazo de impostar con afecto al Maestro reflexionando sobre la creación literaria siembra, hábilmente, las bases de la intriga de la novela con la aparición de Robert Stevens, quien, ante el vacío en que la desaparición de Sherlock Holmes ha sumido a la sociedad de su tiempo, decide suplantar su personalidad o, mejor dicho, su presencia.

Los –expresivamente titulados– restantes libros de la novela (Sherlock Holmes sigue en pie; El nacimiento de los Brumarios y Londres 1898) dan cuenta de la sucesión de aventuras (pues este libro es, también, todo un homenaje a la Aventura) de Stevens en el Londres de Doyle y en el país de Poe.

Como en un juego de espejos entre realidad y ficción (la realidad de Los diarios de Regent Street y la ficción del Canon, o tal vez al revés) situaciones y hechos de este último encuentran su eco en el primero. Stevens tendrá, claro, un Watson y un Moriarty, recorrerá los bajos fondos y los deslumbrantes salones, conocerá tanto a las deslumbrantes figuras de la sociedad y combatirá a los canallas que la corroe hasta desaparecer –magistralmente– con la reaparición de Sherlock Holmes.

Las páginas de Los diarios de Regent Street transpiran veneración y respeto a una época, una forma irrepetible de hacer literatura y de crear personajes, ambientes y situaciones. Tengo para mí que esta novela ha sido para González-Barba una auténtico labour of love, que ha escrito la novela que necesitaba escribir y que le ha salido no ya de las tripas, sino del corazón. El autor, entiendo, se debe sentir satisfecho, para pagar –con creces– literariamente su deuda de admiración y gratitud con Arthur Conan Doyle. Andrés se debe, también, sentir afortunado: esa misma deuda la tenemos muchos que, sin embargo, carecemos de su talento y creatividad para saldarla. Enhorabuena. Buen libro.

Luis de Luis Otero

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8 Responses to “Los diarios de Regent Street”


  1. 1 belakarloff
    13 agosto 2010 en 8:10

    Reseña de un libro más de autor español que aletea sobre la obra de Doyle. Da gusto ver cómo este tipo de obras se multiplican. Y esta en concreto parece ser sumamente atractiva…

  2. 2 Birdy Edwards
    13 agosto 2010 en 8:42

    Y lo es. Un buen homenaje al autor y su obra desde luego. Eso si, tira mas a la aventura que a la novela de misterio, pero es que Doyle también tiró mucho de la aventura.

  3. 3 belakarloff
    13 agosto 2010 en 13:14

    No es problema para mí esa derivación. También me encanta…

    A ver si la localizo y la compro.

  4. 13 agosto 2010 en 18:09

    Ya tengo yo visto que los holmesianos, por lo menos a la mayoría, nos tiran más las aventuras (cuanto más ingeniosas mejor, eso sí) que la serie negra como tal.

  5. 13 agosto 2010 en 18:46

    Y es que los relatos de Watson no son como los que versan sobre otros detectives, que se llaman “El caso de…”, estos se llaman “La aventura de…”

  6. 6 belakarloff
    13 agosto 2010 en 19:14

    Luis Miguez:
    Ya tengo yo visto que los holmesianos, por lo menos a la mayoría, nos tiran más las aventuras (cuanto más ingeniosas mejor, eso sí) que la serie negra como tal.

    A mí me gustan mucho Chandler, Hammett, McCoy… Y tengo especial debilidad por Ross McDonald.

    • 13 agosto 2010 en 20:58

      A ver, que no he dicho que una cosa quite la otra. Vamos, que era simplemente por responderle a usted lo de la “derivación” a la aventura que decía, que no lo veo yo como derivación… Pienso que en realidad lo holmesiano está más relacionado con Vernes, Lupines y Rouletavilles que con la “serie negra”.
      De hecho, ya se ha mencionado por aquí cierta pequeña polémica sobre la relación serie negra – holmesianismo… Puede que fuera un tema interesante a debatir…

  7. 8 belakarloff
    16 agosto 2010 en 8:36

    Y yo no he intentado rebatírtelo. Simplemente, apuntaba el hecho de que, A MÍ, en particular, sí me gusta la serie negra, siendo sherlockiano…

    E incluso puede que resultara interesante una novela mezclando ambas tendencias, a tenor de tu última frase.


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