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Las manos del destripador

Título original: Hands of the Ripper

Dirección: Peter Sasdy.

Productor: Aida Young para Hammer Film Productions.

Guión: L. W. Davidson, según una historia de Edward Spencer Shew.

Fotografía: Kenneth Talbot.

Música: Christopher Gunning.

Montaje: Chris Barnes.

Efectos especiales: Cliff Culley (efectos especiales), Roy Ashton (maquillajes especiales).

Intérpretes: Eric Porter (Dr. John Pritchard), Angharad Rees (Anna), Jane Merrow (Laura), Keith Bell (Michael Pritchard), Derek Godfrey (Dysart), Dora Bryan (Mrs. Golding), Marjorie Rhodes (Mrs. Bryant), Lynda Baron (Long Liz), Marjorie Lawrence (Dolly), Margaret Rawlings (Madame Bullard), Elizabeth MacLennan, Barry Lowe, A.J. Brown, April Wilding, Anne Clune…

Nacionalidad y año: Gran Bretaña 1971.

Duración y datos técnicos: 85 min. color 1.85:1.

Siendo solo una niña, Anna tuvo que contemplar cómo su padre, Jack el Destripador, asesinaba a su madre delante de ella. Años más tarde, ya con diecisiete años, la joven trabaja al servicio de Madame Goldwin, una falsa médium. Tras una de esas falsas seances, Madame Goldwin alquila los servicios de Anna a Dysart, un diputado con pocos escrúpulos. Algo estalla en la cabeza de la joven, quien termina asesinando a su patrona. Al día siguiente una amnésica Anna es acogida por el Dr. Prictchard, otro de los asistentes a la sesión, quien siente fascinación por la joven.

En 1971 la productora británica Hammer Films realizaría dos aproximaciones muy diferentes, a la par que indirectas, a la figura de uno de los asesinos más famosos de todos los tiempos: Jack el Destripador. Una de ellas es El doctor Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll and Sister Hyde) de Roy Ward Baker, y la segunda es la película que nos ocupa, Las manos del destripador (Hands of the Ripper) dirigida por Peter Sasdy. Pese a coincidir en el tiempo y en productora, ambas películas no pueden ser más opuestas. Mientras que la primera es un pastiche, estupendo por otro lado, que combina las figuras del Dr. Jekyll y Jack el Destripador en un mismo personaje, la segunda es una cinta mucho más psicológica que explora la figura de una supuesta hija del brutal asesino y las consecuencias que haya podido tener el que la niña contemplase a su padre acuchillando a su madre.

Sin embargo, no es esta la única diferencia entre ambas obras; en el reparto de la película de Baker nos encontramos con actores característicos de la productora en particular, y del terror británico en general, a saber: Ralph Bates, Martine Beswick o Virgina Wetherhall en un papel anecdótico. En la cinta de Sasdy no encontramos estos intérpretes característicos, lo que ayuda a dotar de verismo una obra de carácter más realista que su contemporánea.

Es esta sensación de realismo la que impregnará la película casi hasta el final, hasta el punto de que podemos considerarla entre las mejor ambientadas de la productora, sirva de ejemplo el hecho de que llegamos a ver en alguna pared pintadas sufragistas, y que se traduce incluso en los asesinatos. Estos, salvando el detalle de que vemos la cara del asesino, recuerdan poderosamente al de los primeros giallos, no en vano Seis mujeres para el asesino (Sei donne per l´assessino, 1964) había inaugurado este subgénero siete años antes. Son crímenes perpetrados con aquello que el asesino tiene más a mano: agujas para el cabello, un espejo, cualquier cosa es susceptible de ser un arma; no estamos ante un asesino que actúe con premeditación, sino ante alguien que bajo ciertas circunstancias entra en estado de trance (o es poseída, hasta el final la cinta no se decanta por una u otra opción) y mata sin piedad alguna.

El mencionado reparto de caras no habituales del género funciona bien, sin embargo, sí que hay que constatar que los personajes del Dr. Pritchard y Anna están muchos más definidos que los de aquellos que les rodean; el hijo del doctor y su prometida casi parecen estar ahí para hacer parodia de la rígida y absurda moralidad victoriana.

Por otro lado, otro tema que subyace en la historia es la pedofilia, personificada en primer lugar por Dysart, el parlamentario que se convierte en cierto modo en el resorte que hace que se desarrollen los acontecimientos, y por el Dr. Pritchard, cuya intención de ayudar Anna, poniendo en uso la moderna técnica del psicoanálisis, disfraza también cierto grado de atracción hacia la joven. Se establecerá entre ambos hombres una relación a mitad de camino entre colaboración y la rivalidad; uno desea meter a la joven entre rejas, otro investigar su psicosis, la cual no termina de ser del todo explorada en la trama. El frágil aspecto de la actriz Angharad Rees, quien con veintidós años parece aún menor de los diecisiete que tiene su personaje, ayuda a aumentar más esa sensación de morbosidad.

Poco más habría que referir sin correr el riesgo de destripar la historia, salvo recomendar acercarse a esta obra de la Hammer, que no por ser menos conocida que otros títulos más emblemáticos de la productora carece de interés, más bien al contrario; a quien esto escribe, se le antoja una película que todo aficionado al terror británico debería ver, especialmente porque nos permite ver un enfoque algo diferente al habitual de este tipo de producciones.

Ana Morán Infiesta

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13 Responses to “Las manos del destripador”


  1. 1 belakarloff
    22 marzo 2010 en 12:31

    Aquí tenéis una reseña de una película referente a uno de los temas afines a Holmes más queridos por muchos de sus seguidores, Jack el Destripador. Y no se trata de una nueva visión de los famosos crímenes, sino de una curiosa variación de los mismos.

    Esperemos que sea de vuestro interés.

    De paso, mis agradecimientos a Ana por la cesión del texto.

  2. 22 marzo 2010 en 13:51

    La sección “cine de crímenes victorianos” de este Blog es cada vez más interesante. Este filme promete lo suyo. Por lo demás, pese al buen hacer de la comentarista, algo sí llega a spoilearnos, sí…

  3. 3 belakarloff
    22 marzo 2010 en 13:57

    Es inevitable, si no no puede decir nada…

    Tengo previstas más reseñas de esta índole. Más que nada, porque me he quedado sin material para publicar. Esta semana termino el libro que estaba escribiendo, a ver si entonces me puedo poner ya más a fondo con el blog de nuevo.

  4. 4 Quatermain
    22 marzo 2010 en 15:24

    Tengo tres libros para leer y reseñar, amigo Bela. En breve, el mundo volverá a saber de mí (con tu permiso, claro).

    Sobre la película, no la he visto, pero pienso ponerle remedio a la mayor brevedad posible.

  5. 5 belakarloff
    22 marzo 2010 en 18:09

    Quatermain:
    Tengo tres libros para leer y reseñar, amigo Bela. En breve, el mundo volverá a saber de mí (con tu permiso, claro).

    Permiso concedido, Fu-Manchú. Digo, Quatermain.

    Quatermain:
    Sobre la película, no la he visto, pero pienso ponerle remedio a la mayor brevedad posible.

    Vale la pena, te lo aseguro. Sobre esto, ese grandioso y operístico final.

  6. 22 marzo 2010 en 19:00

    Una maravilla que demuestra que, en sus últimos coletazos, la Hammer aun podía ofrecer joyitas que nada tienen que envidiar a las de sus años de gloria. Y en efecto, el final es apoteósico.

    Saludos!!

  7. 23 marzo 2010 en 13:08

    Me encanta esta película, para mi es de lo mejor de la productora, a pesar de cierta torpeza de Sasdy en algunos momentos. Sin embargo tiene una atmósfera melancólica y trágica muy bien lograda, es una película muy triste. Gran fotografía, BSO e interpretaciones.

  8. 8 doctorwatson65
    23 marzo 2010 en 20:48

    Me encanta esta peli… ¿La mejor de Sasdy…? Angharad Rees me encanta… Buena crítica…

  9. 9 belakarloff
    23 marzo 2010 en 21:23

    Sí, posiblemente sea la mejor de Sasdy…

  10. 11 belakarloff
    26 marzo 2010 en 9:06

    La de “I don’t want to be born” era casi sublime de lo mala…

    Pero tiene una de muy mala fama, con Christopher Lee y Peter Cushing, cuyo título no recuerdo, que tenía un aire muy sugerente. Iba sobre inmortalidad… También salía Dianna Dors.

  11. 8 octubre 2011 en 7:45

    Hola, me gusta tu blog, hecho con estilo, y originalidad, procuraré seguirte más a menudo, por cierto aprovecho para invitarte al mío cuando quieras, un saludo blogger.

  12. 13 Manuel
    24 octubre 2011 en 22:57

    Una de esas joyitas Hammerianas a reivindicar y a redescubrir subestimadas al pertenecer al periodo de”declive”de los 70;para mi lo mejor de Sasdy en la casa junto a”La Condesa Dracula”


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