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El matrimonio Amberley (Dos entradas para un diccionario canónico)

AMBERLEY, Josiah. Socio más jo­ven de la firma Brickfall & Amberley, fabri­can­tes de ca­jas de colo­res y otros materiales artísti­cos. Se retiró del nego­cio en 1896, a los 61 años, insta­lándose en The Haven (El Refugio), una casa destar­talada y mu­grienta de la que era propietario en Lewis­ham, barrio residen­cial de clase media al sudeste de Londres. Según Watson, “un ser pa­tético, insignifi­cante, derrotado”, de fí­sico anor­mal, con la espalda muy en­cor­vada y de­ma­siado ancho de hom­bros y pecho en con­traste con la delgadez de sus pier­nas, una de ellas artificial. En 1897 casó con una mujer veinte años más jo­ven y mostró ser un marido exigente y mez­quino. Acu­dió a Sher­lock Holmes para que descubriera el para­dero de su es­posa, supuestamente fu­gada con un amante tras robarle siete mil libras en dinero y valores. Ju­gador sobresa­liente de aje­drez y hom­bre de inteligen­cia aguda, al re­querir los servi­cios del detective para des­viar cualquier sospe­cha, Am­berley mani­festó su pasión por las juga­das complejas, revelando una mentalidad tortuosa, pro­pia, según Hol­mes, del “carácter italiano medie­val”, pues Amberley —como el tu­llido Gian­ciotto Mala­testa evocado por Dante—, había asesi­nado por celos a su esposa y a su pre­sunto galán, el doctor Ray Er­nest, un vecino con quien solía jugar a los esca­ques. Holmes impi­dió que el viejo se envenenara al ser descu­bierto su do­ble crimen, consi­derándole más digno de aca­bar en el mani­co­mio de Broad­moor que en el patíbulo (RETI).

En Amberley crista­lizan algunas de las obsesiones más recurrentes del doctor Watson. Por ejem­plo, la de inter­pre­tar la anomalía física de un individuo co­mo el reflejo de su naturaleza moral pervertida, lo que predica sin rodeos al de­finir al anciano co­mo un “demonio deforme con el alma tan retorcida como el cuerpo”. La presenta­ción del personaje como el ser “más vencido y misera­ble que repta bajo el sol” nos pone ya sobre aviso, pues la fórmula se hace eco de la que Lev. 20:25 emplea para referirse a los animales impuros en el mismo capítulo donde, por cierto, se condena a muerte a los adúlteros y se niega la condición sacerdotal a cojos, mutila­dos, quebrados de pies y lisia­dos en general [Lev. 21:17-23]. Bíblica es también la mención ne­gativa a “la espalda encorvada, como si llevase sobre ella un gran peso” del viejo Amber­ley, trasunto del hombre agobiado por sus muchos pecados de Sal. 38:4-6: [“mis iniquidades pasan sobre mi cabeza, pesan so­bre mí como pe­sada carga […] Estoy encorvado y en gran manera abatido], lo que no es raro, pues Amber­ley pertenece tanto a la retahíla de corcovados cautivados por el ve­neno de PIED, MORI y VAMP, que matan o tratan de matar a sus parien­tes, como a la infausta galería de los conyugicidas (otra idée fixe watso­niana) de CAJA, ILUS o VELO. Amberley es asimismo uno de los va­rios cojos que deam­bulan por el Canon en precario equili­brio sobre una pierna única, amputa­ción que asocia al fabricante retirado con el Sa­turno/Cronos de la tradi­ción occidental, el esposo viejo y terrible de la mito­lo­gía que devora a su prole (Amberley mata al jo­ven doctor Ernest, al que dice haber tratado como a un hijo). Deidad castrada, imaginada a partir del Medioevo con muletas o pata de palo. Señor de la miseria, la melancolía y el paso devastador del tiempo, que gobierna el plomo, metal tóxico em­pleado desde la anti­güedad en la fabricación de esmaltes, pinturas y colores al óleo (el blanco de plomo, los amari­llos de cromo), cuya utilización entraña riesgo de saturnismo. La causa remota quizá, vista la profesión de Amberley, de su presunta demencia y de su más que probable impotencia, sugerida ésta por el obvio detalle del miem­bro ausente. En cualquier caso, la figura de Amber­ley le sirve también a Wat­son para culminar con RETI una serie de cróni­cas (THOR, REPT, VAMP y 3GAB) marcadas por la pasión tardía, las parejas de edades muy desiguales, la locura agresiva y unas referencias suti­les al juego del ajedrez [vid. Juan A. Re­quena, «Watson, la Sunamita y un ta­blero de aje­drez» en Holmes y el Dr. Morelli. Edición privada, París 2006]. En RETI, los escaques son menciona­dos de modo explícito, lo que ha hecho pensar en un posible parale­lismo entre los hechos del caso y una par­tida: Josiah Amberley —tiene nombre de fanático rey de Judea— habría per­dido su reina frente al empuje del doctor Ernest, pero la sacrifica luego en la revan­cha para dar jaque mate al seductor. En un hipoté­tico tercer juego Hol­mes derrota definitiva­mente al rey negro (pues ne­gro es el color de Saturno) con gran despliegue de piezas.

AMBERLEY, Señora. Esposa de Jo­siah Amberley. Mujer bien parecida y aún joven, fue asfixiada con gas, junto con su vecino y supuesto amante, por su celoso marido en el ve­rano de 1898 (RETI). Dado el escaso atractivo perso­nal de su cónyuge cabe pensar que lo único que le interesaba de él fuera su posi­ción desahogada, por lo que el adulterio de la señora Amberley con el doctor Ray Ernest podría haber sido real y no la simple fantasía de un desequi­li­brado, como Watson parece aceptar con de­masiada facili­dad, tal vez para atraer una ma­yor simpatía de sus lecto­res hacia las vícti­mas. Holmes valoró sin embargo aquella posi­bilidad, al señalar que la tacañería del an­ciano Am­ber­ley había convertido a su bonita es­posa en una presa fácil para un aventu­rero, calificando de tal al presunto cor­tejador. También Watson deja traslucir sus dudas sobre las cualidades domésticas de la mujer del jubilado cuando se pregunta, ante el lamentable abandono del jardín de los Amberley, “cómo una mujer que se respeta ha podido tolerar semejante estado de co­sas”.

Juan Requena

©  2010

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11 Responses to “El matrimonio Amberley (Dos entradas para un diccionario canónico)”


  1. 1 belakarloff
    28 abril 2010 en 7:37

    Aquí tenéis un interesante artículo que puede leerse independiente, pero que formaba parte de un diccionario canónico que empezó a elaborar nuestro amigo Juan Requena, pero que dejó inconcluso. Periódicamente publicaremos algunas de esas entradas que elaboró, a modo de artículos temáticos.

  2. 28 abril 2010 en 12:48

    Muy interesante post, de nuevo.
    Como en el precedente, volvemos a deformidad física como síntoma de perversión moral, concepto que tiene un nexo inmediato con la frenología, cuestión sobre la que me gustaría indagar más profundamente en el futuro. Watson y otros personajes parecen creer en esta disciplina, considerada científica en la época, pese a ello, estos prejuicios son a menudo contradichos por los hechos: recordemos que incluso Moriarty se sorprendió de que un hombre de la inteligencia de Holmes no tuviera mayor desarrollo frontal.
    Esta contradicción entre los prejuicios del escritor y los hechos que consigna no sería posible si Watson los hubiera inventado y representan un argumento irrebatible en contra de ciertas teorías modernas que insinúan que los escritos del buen doctor podrían ser ficciones.

  3. 3 doctorwatson65
    30 abril 2010 en 19:33

    Pues estaría muy bien una enciclopedia de Holmes en español…

  4. 30 abril 2010 en 19:41

    Modestamente, esa es mi ambición y mi blog lo uso para planificarla.

  5. 7 doctorwatson65
    30 abril 2010 en 20:14

    De nada… 🙂

  6. 8 Luis Miguez
    30 abril 2010 en 21:18

    ¿Se admiten colaboraciones para el “diccionario canónico”?

    • 30 abril 2010 en 22:04

      La verdad es que en la blogosfera hispana se ven artículos tan buenos que cualquiera que emprenda un trabajo de esa envergadura estaría obligado a pedir material a los colegas holmesianos.

      • 10 Luis Miguez
        2 mayo 2010 en 22:28

        Hombre, como todo el mundo sabe por aquí yo no soy escritor y no puedo prometer nada. En cualquier caso, tengo curiosidad. ¿Cuál es su idea, exactamente? ¿Una enciclopedia, con todo lo abierto que es ese concepto? ¿Algo más concreto, como un diccionario de personajes?

      • 4 mayo 2010 en 20:20

        Pues la verdad es que nunca había confesado en la red mis ambiciones; ahora que me lo preguntas me das la idea de explicarlo detalladamente en una entrada de mi blog. En todo caso –quitando alguna las entradas circunstanciales sobre temas de actualidad o las que hablan sobre la marcha del blog mismo (como la de «detalles») o sobre el planet– se parecería mucho al blog. La estructura se parecería a una colección de notas a pie de página del Canon, pero más extensas, explicando y desarrollando diversos aspectos; que es un Hansom cab o un gasógeno, dónde estaba tal o cuál teatro o demás lugares interesantes, quién era tal o cuál personaje histórico mencionado, etc. También prestaría atención al desarrollo que esos elementos han tenido en las adaptaciones y pastiches, particularmente audiovisuales, pero solo como ilustración del elemento canónico. Podría incluir también un análisis de los procedimientos narrativos del autor, siempre conservando ese espíritu de «nota al pie».


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