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Sherlock Holmes y las huellas del poeta

Autor: Rodolfo Martínez

Pie de imprenta: Barcelona: Bibliópolis, 2005.

Colección: Bibliópolis Fantástica; nº 28.

 

Julio de 1938. Empieza a vislumbrarse el final de la Guerra Civil española y William Hudson, espía al servicio del gobierno británico, se une a Sherlock Holmes, quien está haciéndose pasar por ayudante de un Lord inglés, en una búsqueda desesperada por encontrar las tres partes que componen el Necronomicon, y poder cerrar definitivamente un caso que quedó abierto hace mas de treinta años…

La esperada secuela de la excelente La sabiduría de los muertos por fin vio la luz. Mientras unos pensaban que Martínez iba a ser fiel al estilo de la primera entrega y que iba a continuar con una fidelidad casi obsesiva hacia Holmes y su universo, otros pregonaban que iba a seguir más la senda aventurera de Rafael Marín y su Elemental, querido Chaplin. Finalmente, parece que pudo más la segunda alternativa que la primera.

Una de las ventajas que tenía la predecesora de ésta es que, a pesar de la multitud de cameos y apariciones, de personajes tanto reales como ficticios, en mitad de la historia, estas parecían tener alguna función, más allá de la netamente decorativa. En aquella, Aleisteir Crowley o Arthur Conan Doyle tenían un peso, mayor o menor, y otras apariciones eran más de pasada o como mínimo no era necesario reconocerlos para seguir disfrutando de la novela. En este caso, Martínez se ha excedido, desde el punto de vista de un servidor, al hacer un popurrí casi mastodóntico de personajes reales, ficticios, del pulp, del cómic, del cine… Hasta que llega un punto que uno cree estar leyendo una novela a là Philip José Farmer, con todas las ventajas e inconvenientes que ello conlleva, que no un pastiche holmesiano al completo.

Así que –y si estás en esta página probablemente lo eres-, si esperas encontrar un pastiche riguroso, o encontrarte con el Holmes de toda la vida, es probable que te lleves una decepción. Esto es otra cosa, una especie de universo paralelo, donde el Detective, gracias a los poderes de la jalea real, se mantiene vigoroso a pesar de sus noventa y pico años de edad, donde se descubre que tuvo un romance realmente inimaginable con un personaje del canon, donde es un hombre de acción, con unos poderes mesmeristas que rozan lo sobrenatural, pero no un detective analítico, que vive en un planeta donde hoy puedes cruzarte con Superman, mañana con Doc Savage y al siguiente con Rick Blaine, de Casablanca.

Y es que el juego de las referencias es divertido cuando uno las pilla, y si no lo hace, por lo menos espera que no le torpedeen una narración que en este caso es de aventuras ligeras, muy cercanas a las películas de Indiana Jones, pero sin apenas trascendencia, si bien en este caso, y con demasiada frecuencia, al autor se le va de las manos, dejando que la historia de los personajes, cada uno de un universo diferente, interfiera demasiado en la narración principal. Es un puzzle, a veces divertido, otras irritante, donde la historia a veces parece que esté ahí para dar paso a la galería de intérpretes de la función, y no al revés, como sí hizo y con brillantez en su anterior novela sherlockiana.

Dividiéndolo por partes, la primera da la sensación de estar algo hinchada, pero es distraída, la segunda, para mi sorpresa (y “asumiendo” lo que leo, más cercano a un cómic de la Golden Age que no a un pastiche holmesiano), tiene un ritmo bastante más ágil y alguna escena memorable (como la aparición de H. P. Lovecraft), la tercera, el en teoría desenlace de la trama, no resulta demasiado brillante al estar repleta de situaciones manidas y deus ex machina recurrentes al espectáculo hollywoodiense, donde se revela la sorpresa de la identidad del villano, y donde el personaje que “salva el día” le va a dar un retortijón en el estómago a más de uno. Y la cuarta… quizá la más complicada de tragar para el seguidor del personaje, donde se le presenta un retiro muy diferente al que casi todos tenemos en la cabeza, y donde el epílogo es largo hasta la saciedad.

 Javier J. Valencia (Barcelona, España)

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13 Responses to “Sherlock Holmes y las huellas del poeta”


  1. 1 belakarloff
    4 septiembre 2009 en 8:47

    Nueva reseña literaria, en este caso la segunda novela de la saga escrita por Rodolfo Martínez. Esperamos sea de vuestro interés.

  2. 2 Juan
    4 septiembre 2009 en 17:52

    Muy buena la reseña y coincido plenamente con ella, después de haberlo bordado en la primera, en esta se la va de las manos el juego de invitados y cameos sobre todo el de ******** que clama al cielo, y es una pena pues la sinopsis prometía y la portada es genial, pero bueno aún quedan dos en las que aún rizará más el rizo 😦

  3. 3 Quatermain
    4 septiembre 2009 en 19:45

    Pues a mí me han gustado todos los libros de Martínez sobre Holmes. Pero es que soy muy aficionado a las historias de referencias cruzadas…

  4. 4 belakarloff
    4 septiembre 2009 en 20:51

    Pues en otros posts pareces muy purista y exigente… ,)

  5. 5 Marvin
    5 septiembre 2009 en 1:29

    El tipo de la portada del libro no se puede parecer más a Peter Cushing…

  6. 7 Quatermain
    5 septiembre 2009 en 2:23

    “Pues en otros posts pareces muy purista y exigente… ,)”

    Es que un Holmes longevo me parece aceptable, y que comparta aventuras con otros personajes tanto reales como ficticios también. Pero tenerlos tanto a él como a Watson jóvenes y en la actualidad, como en la nueva serie de la BBC, es lo que hace que me rechinen los dientes…

  7. 8 belakarloff
    5 septiembre 2009 en 8:56

    Eso es falta de imaginación… ¿Te crees a Holmes enfrentado a una entidad pulposa o conociendo a un tipo que lleva los calzoncillos por fuera, pero no aceptas el recurso dramático de desubicar un personaje de un contexto histórico para integrarlo en otro?

    A mí me encanta el ambiente victoriano, ciertamente, pero explorar otras opciones me parece también pertinente, mientras se hagan bien y no se tiende a la chabacanada y la payasada.

    En ese caso, supongo, tampoco aceptarás ver ubicado a “sherlock Holmes” y “Watson” en la Edad Media, investigando unos crímenes en un monasterio…

    • 9 Quatermain
      5 septiembre 2009 en 20:01

      Si el nombre de los personajes son Guillermo de Baskerville y Atso no tengo problema, no…

      Y no es falta de imaginación, hombre. Sí será por imaginación… 😉

  8. 9 abril 2011 en 17:37

    A mi también me gustan todas las novelas sherlockianas de Martinez y esta es probablemente la que más, junto a la primera, que era más bien una “novella”. Las dos siguientes, dentro de que entretienen, ya si me parecieron más dispersas, pero “Las Huellas Del Poeta” sí la considero una sola historia divertida y bien cerrada, a pesar de todos los cameos mencionados (que a mi me encantaron, por cierto).

    Un saludo.

  9. 11 belakarloff
    11 abril 2011 en 8:34

    El término inglés de “novella” es conocido en España como “novela corta”. Al igual que el de “non fiction”, que en España siempre se ha conocido como “ensayo”, pero ahora les ha dado por usar el barbarismo de “no ficción”, que me parece atroz…

  10. 12 Juanma Ruiz
    17 mayo 2011 en 16:21

    Creo que es la primera vez que comento por aquí, si bien sigo el blog religiosamente. Como holmesiano, la verdad, no me rechina para nada la actualización de Moffat, y lo que es más, me parece el Holmes más fiel, como personaje, de todos los que he visto en pantalla (sí, más que Rathbone, más que Brett, llamadme hereje) con la posible excepción de Cushing (y de Hugh Laurie, ejem). Y, como bien resaltó el propio Steven Moffat en una entrevista, las historias de Holmes, en la época de Strand, no eran historias “de época” para los lectores, sino aventuras contemporáneas. La serie de la BBC únicamente ha recuperado ese matiz, como hizo Orson Welles en su Quijote.

    Y respecto a la novela de Rudy, tampoco me chirrían los cameos. Cierto es que la anterior novela era más purista en cierto modo, pero ya estaba llena de referencias, y aquí solo lleva hasta las últimas consecuencias ese tipo de historia. Claro que yo no puedo hablar objetivamente, porque he hecho algo parecido con un primo del Detective y un buen puñado de referencias cruzadas (http://www.viddler.com/explore/naschymania/videos/13), pero creo que el aspecto lúdico de crear una historia así justifica las “traiciones” de Rodolfo al original.

  11. 13 belakarloff
    18 mayo 2011 en 8:12

    Hola.

    Muchas gracias por decidirte a hablar y plasmar tus ideas aquí.

    En cuanto tenga posibilidades técnicas echo un ojo a ese video tuyo.

    Saludos.


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