05
Jul
10

La aventura del hombre alto

Rebuscando entre los documentos de Arthur Conan Doyle tras su muerte, un biógrafo de éste, Hesketh Pearson, localizó hacia 1940 este texto incompleto, escrito alrededor de 1900, con añadidos de notas con el posterior desarrollo y solución. Algunos autores han completado la historia, en unos casos siguiendo las indicaciones de Doyle, y en otros aportando un rumbo nuevo. Si bien ya ha sido publicado en castellano, consideramos interesante para el blog aportar este texto obra del maestro.

La aventura del hombre alto
Sir Arthur Conan Doyle

Una chica acude a Sherlock Holmes profundamente afligida. En su pueblo se ha cometido un asesinato: su tío ha sido hallado muerto en su dormitorio, disparado al parecer desde una ventana abierta. El novio de la muchacha ha sido detenido. Es sospechoso por varios motivos:

(1) Ha tenido una violenta discusión con el anciano, que ha amenazado con alterar su testamento, que está a favor de la chica, si ella vuelve a ver a su amante.

(2) En su casa se ha encontrado un revólver, con sus iniciales rayadas en la culata y faltándole un casquillo. La bala encontrada en el cuerpo del muerto se ajusta a ese revólver.

(3) Posee una escalera portátil, la única en el pueblo, y se han descubierto marcas de los pies de una escalera en la tierra debajo de la ventana del dormitorio, mientras que similar tierra (fresca) se ha encontrado en los pies de la escalera.

Su única respuesta es que no tiene revólver, y que este ha sido descubierto en un cajón del perchero en el vestíbulo, donde sería fácil para cualquiera colocarlo. En cuanto a la impresión de la escalera (que no ha utilizado en un mes), no tiene explicación alguna.

A pesar de estas pruebas condenatorias, sin embargo, la chica se mantiene en creer en la completa inocencia de su amante, al tiempo que ella sospecha de otro hombre, que también la ha estado haciendo la corte, aunque ella no tiene prueba alguna contra él, salvo que por instinto ella siente que él es un miserable que no se detendría ante nada.

Sherlock y Watson se dirigen a la aldea a inspeccionar el terreno, junto con el detective a cargo del caso. Las marcas de la escalera atraen la atención de Holmes. Reflexiona, mira a su alrededor, y pregunta si hay algún lugar donde algo voluminoso pudiera ocultarse. Lo hay: un pozo en desuso, que no ha sido examinado porque al parecer nada ha desaparecido. Sherlock, sin embargo, insiste en que el pozo sea explorado. Un chico del pueblo acepta descender por él, con una vela. Antes de proceder, Holmes le susurra algo al oído, ante lo cual el chico parece sorprendido. El muchacho baja y, a su señal, lo izan de nuevo. ¡Sube a la superficie con un par de zancos!

– ¡Buen Dios! -exclama el detective-, ¿quién podría haber esperado esto?

– Yo -responde Holmes.

– Pero, ¿por qué?

– Porque las marcas en el suelo del jardín fueron realizados por dos postes perpendiculares. Los pies de una escalera, que se coloca abatida, harían unas depresiones más profundas hacia el lado de la pared.

(Nota: el terreno era una franja junto a un sendero de grava, donde los zancos no dejaron ninguna impresión.)

Este descubrimiento reduce el peso de la evidencia de la escalera, pese a que las demás pruebas se mantienen.

El siguiente paso es localizar al usuario de los zancos, si es posible. Pero ha sido cauteloso, y después de dos días no consiguen que sea descubierto. En la investigación el joven es declarado culpable de asesinato. Pero Holmes está convencido de su inocencia. En estas circunstancias, y como última esperanza, solventa una sensacional estratagema.

Se acerca a Londres, y al volver por la tarde del día en que el viejo es enterrado, él, Watson y el detective se encaminan hacia la casa del hombre del que la chica sospechosa, yendo con ellos un hombre al que Holmes ha traído de Londres, que tiene un disfraz que lo convierte en la viva imagen del hombre asesinado, con el cuerpo enjuto, arrugado rostro gris, gorra y todo lo demás. También llevan con ellos el par de zancos. Al llegar a la casa, el hombre disfrazado monta en los zancos y cruza por el sendero hacia la ventana abierta de la habitación del hombre, al mismo tiempo que brama su nombre con una horrible voz sepulcral. El hombre, que ya está medio loco de terror por la culpabilidad, corre hacia la ventana y a la luz de la luna percibe el espantoso espectáculo de su víctima avanzando hacia él. Retrocede con un grito, mientras la aparición, al tiempo que avanza hacia la ventana, clama con la misma voz sobrenatural:

 -¡Así como tú viniste a por mí, yo he venido a por ti!

Cuando el grupo sube a la habitación, el hombre se precipita hacia ellos, aferrándoles jadeante y, señalando la ventana, donde destaca la cara del hombre muerto, grita:

-¡Sálvenme! ¡Dios mío! Viene a por mí tal como yo fui a por él.

Se derrumba después de tan dramática escena, y hace una confesión completa. Él marcó el revólver y lo escondió donde lo hallaron, y también manchó los pies de la escalera con la tierra del jardín del viejo. Su objetivo era quitar de en medio a su rival, con la esperanza de apoderarse de la chica y su dinero.

“The Adventure of the Tall Man” (c. 1900)

Traducción de Carlos Díaz Maroto

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13 Responses to “La aventura del hombre alto”


  1. 1 belakarloff
    5 julio 2010 en 7:48

    Aquí tenéis un texto del mismísimo Conan Doyle, de un relato sherlockiano que no llegó a escribir.

    Opiniones…

  2. 2 Birdy Edwards
    5 julio 2010 en 8:38

    Es el esbozo de argumento de los zancos??. Es que el de los zancos lo lei hace siglos en los archivos de valdemar. Creo recordar que no era relato propiamente dicho, sino un esbozo de argumento.

  3. 3 belakarloff
    5 julio 2010 en 8:43

    ¿Preguntas? ¿No lo has leído?

    Malo malo…

  4. 4 albertolopezaroca
    5 julio 2010 en 12:51

    Propuesta: Escribir, como ya han hecho otros antes, versiones propias de este pastiche. Yo ya lo había pensado, hace tiempo, pero no he llegado a ponerme a ello. ¿Alguien se anima?

  5. 5 belakarloff
    5 julio 2010 en 12:55

    Pues había pensado proponerlo yo también. Pero es que la idea de Conan Doyle me parece que da muy poquito de sí…

  6. 6 albertolopezaroca
    5 julio 2010 en 13:06

    Hay que echarle imaginación… Se le puede dar algún giro formal (que no la cuente Watson), o argumental (que el malo sea… yo qué sé, ¿el enano Rumpelstinskin?).
    Y eso sí, nunca está de más que aparezca algún que otro dinosaurio en el relato… (aunque eso sea desviarse un poco de la idea de Doyle).

  7. 7 belakarloff
    5 julio 2010 en 13:09

    ¿Y que ella sea Ricitos de Oro?

  8. 8 albertolopezaroca
    5 julio 2010 en 13:15

    ¡Perfecto! Eso es mitología creativa de la buena…

  9. 9 Birdy Edwards
    5 julio 2010 en 13:47

    Jajajajaja, ya si lo leí y es el mismo. En el trabajo solo me dió tiempo a escribir el comentario jajjajjajaja

  10. 5 julio 2010 en 14:09

    Muchísimas gracias don Bela por esta aportación, no había tenido el gusto de leerlo…

    Por lo demás, me parece normal que se quedara sin escribir. Es curioso, pero poco más, y previsiblemente hubiera sido un relato inferior a la media del Canon.

  11. 12 belakarloff
    6 julio 2010 en 7:44

    Luis Miguez:
    Por lo demás, me parece normal que se quedara sin escribir. Es curioso, pero poco más, y previsiblemente hubiera sido un relato inferior a la media del Canon.

    SÍ, OPINO IGUAL. DE HECHO, INCLUSO ME PARECE INDIGNO DE CONAN DOYLE.


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