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El retrato de Dorian Gray

Título original: Dorian Gray.

Dirección: Oliver Parker.

Productor: Barnaby Thompson.

Guión: Toby Finlay, según la novela de Oscar Wilde.

Fotografía: Roger Pratt.

Música: Charlie Mole.

Intérpretes: Colin Firth (Lord Henry Wotton), Ben Barnes (Dorian Gray), Rebecca Hall (Emily Wotton), Rachel Hurd-Wood (Sybil Vane), Emilia Fox (Lady Victoria Wotton), Caroline Goodall (Lady Radly), Ben Chaplin (Basil Hallward), Fiona Shaw (Agatha), Maryam d’Abo (Gladys), David Sterne (encargado del teatro), Douglas Henshall (Alan Campbell), Daniel Newman (Michael Radly), Johnny Harris (James Vane), Michael Culkin (Lord Radley),  Max Irons, Pip Torrens, Jo Woodcock, Hugh Ross, Louise Rose, Tallulah Sheffield, Lisa Marie Cooke, Noli McCool, Paul Warren, Emily Phillips, Lily Garrett, Aewia Huillet…

Nacionalidad y año: Reino Unido 2009.

Duración y datos técnicos: 112 min. color 1.85:1.

Dorian Gray llega a Londres tras años de estudio, y pronto entra en contacto con la alta sociedad de la época. Conoce a Basil Hallward, pintor que, enamorado de la belleza del muchacho, realizará un retrato que brinda con fidelidad las cualidades estéticas de Dorian. También conoce a Lord Henry Wotton, quien lo hace conocer la sociedad así como sus peculiares conceptos morales. Un día, ante el retrato de Basil, Dorian comenta que vendería su alma con tal de permanecer tal como aparece en el cuadro.

Oliver Parker ya abordó con anterioridad el universo de Oscar Wilde con dos adaptaciones de sus obras como son Un marido ideal (An Ideal Husband, 1999) y La importancia de llamarse Ernesto (The Importance of Being Earnest, 2002); ahora, con El retrato de Dorian Gray (Dorian Gray, 2009), lo toca por tercera vez, lo cual no quiere decir ni mucho menos que sea un consumado maestro, al menos por lo que desprenden las imágenes de esta versión, pues las otras no las he visto. Supongo que todo el mundo conocerá la historia, si no por haber leído el original literario sí por haber visto la espléndida versión cinematográfica dirigida en 1945 por Albert Lewin para la MGM (la versión de 1970 de Massimo Dallamano con Helmut Berger mejor olvidarla), y que aquí se sigue con moderada fidelidad.

Lo más llamativo de esta nueva visión del mito es la tendencia al subrayado excesivo, como si el realizador tuviera dudas de la inteligencia del espectador al que su producto va dirigido. Así, destacan esos gratuitos flash-backs (pésimamente rodados, con efectos destellantes tan persistentes como cansinos) sobre la sufrida infancia de Dorian, en un intento de justificar los excesos posteriores. También tenemos una banda sonora (en la amplitud de la expresión) que redunda en iguales defectos, con una pésima música basada en constantes crescendos que parecen sacados de la peor película de terror y unos efectos de sonido en consonancia, con susurros, gemidos y demás que parecen proceder del cuadro. Por no decir los ridículos planos subjetivos procedentes del propio cuadro, o la animación de la imagen del mismo, de una obviedad sonrojante.

También cabe referir el escaso atractivo de los personajes, tanto por el diseño propio de éstos como por el muy bajo nivel interpretativo que arrojan. Es sorprendente norma que en las adaptaciones de la novela (al menos, en las más conocidas) el personaje de Dorian Gray siempre haya ido a parar a actores de muy limitados recursos interpretativos (como si la belleza lo justificara todo), para en contraste el papel de Lord Henry Wotton (alter ego del propio Oscar Wilde, y al que en las películas se le suelen adjudicar las famosas sentencias del escritor, cosa que aquí sucede de igual modo) suele ser todo un recital interpretativo de lo más gozoso. Sin embargo, en esta ocasión, la interpretación del por lo general sólido Colin Firth resulta desangelada, ausente de vida y sin relieve, careciendo el personaje de la chispa, la mordiente y, sobre todo, la inteligencia que le es característica. En cuanto a Ben Barnes como Dorian Gray, ni transmite la fascinación ni la ambigüedad que un personaje de estas particularidades representa.

Realizando una confrontación con la más famosa de las versiones cinematográficas del hermoso texto de Oscar Wilde, la referida de Albert Lewin rodada en 1945, es obvio que por el contexto histórico de aquélla, la exposición de los excesos a los cuales Dorian Gray se abandonaba debía ser sugerida antes que mostrada. En la presente adaptación, obvio es, la apertura censora actual, en contraposición del Hollywood de la época, permite escenas impensables para aquel entonces. Dorian Gray comete los mismos crímenes y crueldades que en aquella versión; sin embargo, es en sus excesos donde la presente ofrece mayor explicitud. Es chocante, pues, la escasa intensidad que estos “excesos” alcanzan, y que en ocasiones no logran sino convocar la carcajada, como cuando Dorian se beneficia a la mocita que ofrece la fiesta de entrada en sociedad y, cuando aparece la madura madre de la muchacha con obvia desconfianza, es igualmente seducida por el joven; o cuando comenta a Basil, el pintor, que nunca le ha agradecido todo lo que ha hecho por él, para a continuación atizarle un morreo, ponerle de rodillas y abrirse la bragueta. Que estas acciones se ofrezcan como el colmo de la maldad resulta, como se ha dicho, como mínimo risible. No alcanzan mayor intensidad las orgías representadas; en tiempos estas escenas eran inconcebibles, pero vistas hoy día en nada se apartan de lo que ya todos sabemos que aplicaba la alta sociedad londinense con su doble moral, siendo estos actos algo habitual y no una excepción derivada de la perversión de Dorian –estas escenas, por cierto, recuerdan poderosamente a las del burdel del inicio de El poder de la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, 1970), de Peter Sasdy-.

Oliver Parker arranca el film con una escena de asesinato, para que el vago espectador actual no crea que se halla ante una pulcra adaptación de época, del estilo James Ivory, y sepa que aquí hay algo más. Después retrocede en el tiempo, pero puntúa las escenas con la referida música recargada, para seguir recordando que estamos ante una película podría decirse que de terror. La estética aplicada a la reproducción del Londres de finales del XIX e inicios del XX recuerda a la de otras producciones de similar talante como Van Helsing (Van Helsing, 2004), de Stephen Sommers –en su prólogo-, cuya superficialidad tampoco está tan lejana de la presente cinta. La acción deriva hasta ese momento inicial adelantado, y después prosigue, de un modo rutinario, insustancial y anodino, constituyendo una pálida copia en todos los sentidos del sugestivo mundo literario al que Parker intenta vanamente llegar y no consigue.

Carlos Díaz Maroto

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20 Responses to “El retrato de Dorian Gray”


  1. 1 belakarloff
    14 junio 2010 en 7:49

    El viernes se estrenó en España esta película, y aquí tenéis un comentario sobre ella.

    Muy decepcionante y superficial.

  2. 14 junio 2010 en 15:20

    Totalmente de acuerdo, un bodrio de proporciones épicas. Una chorrada que sin duda ha sido perpetrada con la asquerosa intención de acercar la obra maestra de Wilde al público lector de “Crepúsculo”. ¿Un Dorian Grey que necesita que le empujen al vicio? ¿Un Henty Wotton que parece salido de un concurso de sosos? ¿Escenas orgiásticas fusiladas del “Drácula” de Coppola? ¿Un cuadro que gime para dar miedo y que lo en realidad hace es dar verguenza ajena?

    Yo vi “La Importancia de Llamarse Ernesto” del tal Parker y puedo decir que convirtió la ácida obra de Wilde en una comedia romántica. Ahora ha tocado derivar al divino Oscar hacia el terror romanticón con sabor gótico y así ha salido esta aberración. En fin…

    Saludos.

  3. 3 Luis Miguez
    14 junio 2010 en 16:57

    “Lo más llamativo de esta nueva visión del mito es la tendencia al subrayado excesivo, como si el realizador tuviera dudas de la inteligencia del espectador al que su producto va dirigido.”

    ¿Pero eso no es la marca de fábrica de absolutamente todo el cine mainstream y fantástico desde hace al menos diez años? Y ya como pregunta me imagino que capciosilla… ¿No hay alguna cámara lenta?

  4. 4 belakarloff
    14 junio 2010 en 19:40

    Luis Miguez:
    ¿Pero eso no es la marca de fábrica de absolutamente todo el cine mainstream y fantástico desde hace al menos diez años?

    Efectivamente: cine masticado para espectadores vagos. Cinematográficamente una película pobre.

    Mucha gente refiere ese parece con la tontita saga “Crepúsculo”.

  5. 5 doctorwatson65
    14 junio 2010 en 20:15

    A mi me aburrió soberanamente… Y cuando ves la perversiones a la que cae Dorian Gray te das cuenta que son de lo más mojigato. En la época de Wilde tal vez eso fuese de lo más perverso, que no creo, pero es que ahora es de los más suave que se ha visto en cualquier peli porno…

    Y además todo los actores está tan desubicados que no te crees nada de lo que te cuentan… Y el Ben Barnes que actor más soso… en Narnia estaría adecuado, pero en esta peli no…

    • 6 Luis Miguez
      16 junio 2010 en 11:00

      Pero, amigo Watson, como iba a ser entonces lo perverso más o menos perverso que ahora…

      Sí era perverso (y valga la redundancia) hablar de “este tipo de cosas”. Sinceramente, lo que hace Dorian en el libro, o así lo entiendo yo, no es sólo irse de farra salvaje sino, además, convertirse en el p~@# terror de la noche londinense. Y si esas escenas se nos cuentan estamos ante otro tipo de libro y de historia… Pero vamos, que tampoco parece el caso del filme este.

      • 7 belakarloff
        16 junio 2010 en 12:22

        Se refiere a que la forma de retratarlo en una película DE AHORA es de lo más casto que te puedas imaginar.

        Por cierto, cuando empezó la peli esperaba que relacionasen a Dorian con Jack el Destripador, pero nanay…

  6. 8 Jabez Wilson
    15 junio 2010 en 17:31

    !Vuestras opiniones me confirman que a mi hija quinceañera le va a encantar!
    ¡que le vamos a hacer!

  7. 10 belakarloff
    15 junio 2010 en 20:04

    No. Que la vea. Y luego le pones la versión con George Sanders…

    Y si prefiere esta la desheredas.

  8. 11 Jabez Wilson
    16 junio 2010 en 13:53

    Querido Doctor, baste que un padre intente encauzar a una hija para que se “desencauce”,
    probaré con la idea de Carlos ya que no rechaza el blanco y negro (curioso en alguien de su edad y época) aunque la amenaza de la herencia, dado mi magro patrimonio, no creo que funcione.
    🙂

  9. 12 doctorwatson65
    16 junio 2010 en 20:01

    Como no tengo hijos no tengo experiencia… 🙂

  10. 13 doctorwatson65
    25 junio 2010 en 20:09

    belakarloff
    “Se refiere a que la forma de retratarlo en una película DE AHORA es de lo más casto que te puedas imaginar.”

    A eso me refería… Si los más perverso que hace Dorian Gray en esta peli es fumar opio y hacer bondage con tres tias, pues apaga y vamonos…

  11. 15 belakarloff
    30 junio 2010 en 8:00

    Mirad esta interesante crítica: http://www.zonadvd.com/modules.php?name=Sections&op=viewarticle&artid=1131

    Lamentablemente, todas las que he leído se pronuncian en similares tonos. Sin duda, es una obra fallida.

  12. 16 "Sybil"
    6 julio 2010 en 20:09

    Debo confesar que cuando vi el trailer me parecio interesante ver a un Dorian Gray de cabellos oscuros….pero debo decir que esa película ES UN HUESO!!!…. que nefasto, que horror!!! la historia tanto como la actuación de los personajes se ve muy sobrefinjido…eso no tiene nada que ver!!!!

  13. 17 Blacklady
    31 julio 2010 en 23:12

    Yo creo sinceramente,que la pelicula no estaba mal””.
    Captaba lo envidiable,lo que algunos lo piensan, pero no se atreven aún en nuestra época.
    No todo esta echo,no todo esta dicho.
    Mi libro preferido es sin duda El retrato de Dorian Gray”;espere con mucha ilusion una pelicula del libro; a mí la verdad no me defraudó.
    Charles Chaplin realizó un buen papel,todabia lo recuerdo en Washington Aquare.
    Esta es mi sencilla opinion,yo vi el atractivo de esa pelicula,y no tenia la necesidad de agradar a un publico mas que superfluo como el de Crepúsculo.
    Porque son completamente dispares”.

  14. 18 belakarloff
    2 agosto 2010 en 7:24

    Yo no veo tan distinto “Crepúsculo” y la presente película, en lo que a resultados artísticos se refiere.

    Por cierto, ¿Charles Chaplin?

    Hubiera sido curiosa un interpretación del mito por parte de este genio (¿Monsieur Verdoux?)

  15. 19 Jonas Bieber
    13 junio 2011 en 22:22

    creo que la pelicula no tiene nada que ver con el libro pues Dorian Gray no era bisexual, en lo personal no se me hace correcto compararla con el libro de Wilde, pero eso si muy guapo Ben Barnes

  16. 20 Jonas Bieber
    13 junio 2011 en 22:27

    ah! Y tambien creo que en realidad no transmite lo que Oscar Wilde queria, a lo que voy es que no tenian porque distorcionar una muy buena novela solo para atraer publico pues por eso hacen ese tipo de escenas, y Ben Barnes es un buen actor solo que el personaje no fue el mejor


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