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La garra escarlata [Universal: 06]

Título original: The Scarlet Claw

Título en tv/vd/dvd: Sherlock Holmes y la garra escarlata

Director y productor: Roy William Neill

Productor ejecutivo: Howard Benedict

Guión: Edmund L. Hartmann, Roy William Neill, según argumento de Paul Gangelin, Brenda Weisberg, basado en los personajes de Sir Arthur Conan Doyle

Fotografía: George Robinson

Música: Charles Previn, Hans J. Salter, Frank Skinner

Intérpretes: Basil Rathbone (Sherlock Holmes), Nigel Bruce (Dr. John H. Watson), Gerald Hamer (Potts), Paul Cavanagh (Lord Penrose), Arthur Hohl (Emile Journet), Miles Mander (juez Brisson), Kay Harding (Marie Journet), David Clyde (sargento de policía Thompson), Ian Wolfe (Drake), Victoria Horne (Nora), Gertrude Astor, Harry Allen, Charles Francis, George Kirby…

Nacionalidad y año: Estados Unidos 1944

Duración y datos técnicos: 74 min. B/N 1.37:1

Es un sentimiento bastante extendido manifestar que La garra escarlata (The Scarlett Claw, 1944. Roy William Neill) es la mejor de las producciones que, en el seno de la Universal, se realizó en torno a la figura del detective Sherlock Holmes. No sé hasta qué punto podría ratificar dicho enunciado, en la medida que La casa del miedo (The House of Fear, 1943) también me parece una aportación espléndida al cine de misterio y, lo que es más importante, todavía no he visionado todas las muestras de este ciclo. En cualquier caso, no dudo en unirme a ese cierto entusiasmo que me provoca esta película, que sin duda habría que insertar en cualquier antología del cine de misterio generado en el cine de Hollywood en la década de los cuarenta.

The Scarlett Claw se inicia de manera apasionante. En medio de un contexto rural nocturno de carácter espectral, el sonido de la campana de la iglesia parece augurar el más siniestro anuncio. Frente a su sonido casi fantasmagórico, los lugareños de la pequeña población canadiense de La Mourte Rouge se reúnen aterrados en el hostal del mismo, sin atreverse a visitar esa iglesia que se encuentra desierta y en la que resuena ese tintineo de aroma mortuorio. Finalmente, será el párroco el que se atreverá a acudir a su templo –acompañado del cartero de la localidad–, introduciéndose en el mismo –que se encuentra con la puerta abierta–, y descubriendo el cadáver de Lady Pemrose. Hay algo de tourneriano en la habilidad con la que Neill logra trasladar al espectador esa atmósfera clásica de film de terror. No olvidemos a este respecto que en esos mismos años el propio realizador había aportado su experta mano por estos lindes genéricos con el fantastique con modestas pero atractivas apuestas dentro de esos cocktails de monstruos que la Universal producía en aquellos tiempos – Frankenstein y el hombre lobo (Frankenstein Meets the Wolf Man, 1943)–.

Muy pronto, la acción de la película se trasladará al contexto de una reunión de amantes del ocultismo a la que acude el propio Lord Pemrose (Paul Cavanagh), y en la que también se encuentran presentes Sherlock Holmes (Basil Rathbone) y Watson (Nigel Bruce). Este ingenioso apunte de guión establece de manera certera el contraste de credibilidad ante lo sobrenatural que expresa Pemrose –que en esta convocatoria conocerá la muerte de su esposa– y el racionalismo que siempre guiará la personalidad del célebre detective. Lo importante de esta secuencia se centra en lograr integrar de la forma más brillante y lógica posible la presencia y posterior actuación de Holmes en la intriga, sin mostrar ni la típica superioridad del protagonista –al contrario, se establece una interesante digresión de su personalidad– ni elementos artificiosos integrados con calzador en la trama. Por el contrario, esta adquiere tanta lógica como inventiva, desplegando un argumento de suspense con notables elementos ligados al fantastique –parajes nocturnos, neblinosos y espectrales, incluso una aparición extraña en dichos marcos–, llegando incluso a mostrar aspectos que denotan una cierta vertiente necrológica –que tiene su modo de expresión más rotundo en el instante en que Holmes se introduce en la mansión de Pemrose y contempla al ya viudo junto al cadáver de su esposa–.

El film destaca por la brillante combinación de dichos elementos con la entrega de una puesta en escena que sabe resaltar la progresión del relato, apostar por detalles tan interesantes como el arma con la que se realizan los crímenes –que servirá para que Holmes ponga a prueba a uno de sus sospechosos–, o introducir giros muy interesantes, como el que plantea la venganza del criminal. Ello asimismo servirá para describir una serie de personajes aterrorizados –sin que haya razón lógica para ello–, trazando una galería humana realmente atractiva –que va desde el temeroso juez hasta el no menos asustado dueño del hostal–, en la que además los apuntes humorísticos que suelen ir ligados a la figura de Watson en esta ocasión son tan discretos como bien insertados, sirviendo de contrapunto a un guión en el que prácticamente no se plantea tregua alguna.

El film de Neill logra dar la impresión de establecerse como un artefacto engrasado a la perfección, en el que cada nueva digresión no solo está integrada con la que le procede, sino que la progresión de elementos, a primera instancia dominados por el artificio, se revela de notable pertinencia. Es algo que se manifiesta con la sucesión de elementos y detalles que inspiran la dosificación de la intriga –la aparición de un ser espectral ante Holmes, el resto de tejido que éste logra localizar de dicho presunto fantasma, el indicio que este tejido le llevará a la presencia del juez….–. Esa articulación de la lógica que domina la película, por más que en primer término pueda parecer peregrina y carente de lógica, la manera con la que está insertada en la película, contribuye a que su contemplación llegue a suponer una experiencia francamente atrayente. Es algo que manifestará, por poner otro ejemplo, la introducción de ese abandonado hostal en que reside el que finalmente resultará el asesino, prolongándose con la sucesión de equívocos y situaciones amenazantes –el momento escalofriante en que el temeroso juez es asesinado, suplantando la identidad de su joven sirvienta, el posterior asesinato de la amable hija del propietario del hostal–, hasta llegar a una solución tan lógica como sorprendente. Sin excesos por parte del protagonismo de Holmes, que en esta película adquiere su justa presencia como personaje, ni los caricaturescos de Watson, ni la presencia de situaciones que en otros de los exponentes de esta serie se antojan tan brillantes como inverosímiles, The Scarlett Claw se define como una estupenda manifestación de cine de suspense, un ejemplo pertinente en el que la atmósfera, la vigencia narrativa de unas fórmulas de probada eficacia y con la base de un guión valioso, confluye en un título realmente notable, en el que la presencia de los célebres personajes surgidos de la mente de Sir Arthur Conan Doyle no solo no resultan excluyentes en el metraje, sino que su presencia se erigen por completo pertinentes.

Juan Carlos Vizcaíno

NOTA: Este texto se publicó originalmente en la web Cinema de perra gorda, http://thecinema.blogia.com/, y ha sido tomado de ahí con el consentimiento del autor.

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6 Responses to “La garra escarlata [Universal: 06]”


  1. 1 belakarloff
    5 marzo 2010 en 8:45

    Bueno, pues aquí tenéis la segunda publicación de la sexta entrega de la saga Rathbone/Holmes/Universal. Está la recuerdo algo más que la previa, y ciertamente como una película bastante buena…

  2. 5 marzo 2010 en 16:06

    A mi me encantó esta peli. El rollo siniestro con atmósfera casi sobrenatural -estilo Baskerville- me hizo conectar mucho más con ella que con las pelis en plan espionaje, que me molaban menos. Sin duda es de mis favoritas del ciclo, junto a las dos que vais a recuperar en DVD y que espero tener en mis manos dentro de un par de semanitas 🙂

    Y por cierto, debido a ello me he pillado el reciente pack con las 12 restantes, para tenerlas ya todas en DVD. ¡Ea!

    Un saludo.

  3. 5 marzo 2010 en 16:28

    ¿Alguien sabe si el argumento de Paul Gangelin y Brenda Weisberg es un relato en realidad?

  4. 4 belakarloff
    5 marzo 2010 en 19:40

    WOLFVILLE:
    A mi me encantó esta peli. El rollo siniestro con atmósfera casi sobrenatural -estilo Baskerville- me hizo conectar mucho más con ella que con las pelis en plan espionaje, que me molaban menos.

    Opino exactamente igual…

    WOLFVILLE:
    Sin duda es de mis favoritas del ciclo, junto a las dos que vais a recuperar en DVD y que espero tener en mis manos dentro de un par de semanitas

    Esas dos yo no las incluyo en este ciclo, como podrás comprobar por la numeración. Cuando publique reseña de esas dos, las numeraré 1 y 2, y fin.

    Alberto López Aroca:
    ¿Alguien sabe si el argumento de Paul Gangelin y Brenda Weisberg es un relato en realidad?

    Por lo general, los argumentos en las pelis son sinopsis, como un relatito de cuatro u ocho páginas, pero que no se llega a publicar. A partir de ahí, el guionista lo desarrolla.

    ¿Por qué? ¿Te suena mucho?

  5. 5 doctorwatson65
    5 marzo 2010 en 21:00

    Esta no la he visto… Tendré que ponerle remedio…

    Con eso de poner muchas veces basado en la historia llevan a engaño, como Carlos dice está basado en el argumento de…

  6. 6 belakarloff
    8 marzo 2010 en 9:55

    A veces se inspiran remotamente, a veces utilizan sólo los nombres de los personajes, a veces emplean un detalle totalmente transformado…


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