03
Feb
10

Rosas, diablos y sonrisas / La sonrisa de Eros

Autor: Joan Perucho

Pie de imprenta: Madrid : Espasa-Calpe, 1990

Colección: Austral ; nº 137.

Fechas de publicación original: 1965 – 1968

En términos futbolísticos, Juan Perucho sería ese tipo de jugador que se recrea en la estética de la jugada sin mayor razón o mejor que por el placer de realizarla. Seía uno de esos (pocos)maestros de un infinito repertorio de jugadas, tan insólitas como inaccesibles para otros jugadores. En fin, sería esa una categoría de jugador que un repipi argentino bautizó – y, todo sea dicho, por una vez con acierto – “de dibujos animados” o, como otro cargante comentarista define más sintéticamente: un jugón.

La inveterada tendencia de la crítica de estos pagos de desdeñar como inferior todo obra que utilice la imaginación ha sido, tal vez, la causa y razón por la que Perucho haya sido un escritor tan exquisito como secreto, tan elegante como desconocido, tan original como tradicional. Autor de una literatura brillante que convierte el artificio en arte y estilo mediante la reelaboración de materiales a veces cultistas, a veces banales y siempre apropiados para enhebrarlos en una suerte de Gran Glosa de la cultura occidental. Una glosa sofisticada, irónica, honrada (voluntariamente), esteticista y veteada por un casi imperceptible lirismo, siempre en busca de, en palabras de Carlos Pujol, “la verdad fantástica”.

Un puñado de fragmentos de su obra se puede encontrar en libros como el tomo publicado en 1990 por la Espasa Calpe en la enésima reencarnación de su venerable y (ojalá) eterna Colección Austral que reedita conjuntamente Rosas, diablos y sonrisas (1965) y La sonrisa de Eros (1968) acompañados por un atinado estudio de Fernando Valls y una exhaustiva bibliografía a cargo de Lourdes Güell.    

Rosas … se divide en dos partes: “Historias apócrifas” y “Rosas y sonrisas”. En la primera de las mismas, partiendo de hechos o anécdotas históricas, el autor se sirve de ellas como trampolín para crear una prosa estilizada y sobria que imposta un tono docente y culto (para entendernos, a la manera de Borges o Marcel Schwob),  narraciones de deliciosa historiografía: el origen galaico de Hamlet, los viajes no acreditados de Rocambole, los turbios orígenes de Risorgimiento,  un relato inédito de Lovecraft (autor por quien Perucho sentía especial predilección), una (bellísima) fábula de sirenas y comadrejas y, claro, Sherlock Holmes.

El detective aparece en una estampa en la que, bajo la apariencia de una reseña profesoral cuajada de fino humor, Perucho da noticia de Murder and fashion (un caso extraviado del Canon), en el que S.H. y Mortimer (por Moriarty) recorren el mundo, con pasión a la caza y captura de una liga de valor histórico y proveniencia aristocrática que es diseccionada y analizada con irónico apasionamiento y erudita erotomanía.

Una delicia, vamos.

Como lo es el ramillete de Rosas y sonrisas cuajado de bienhumoradas apostillas sobre, entre otros temas variopintos, el sitar de los Beatles y el kyrie eleison (en serio), inverosímiles usos gastronómicos, monasterios recónditos y su relación con la música sacra ….

Quizá sea la Sonrisa de Eros un conjunto de joviales y comprensivos comentarios de un hombre maduro sobre las distintas formas que el (ingenuo) erotismo pop adoptaba en los años 60 (en comics, en la cocina, en Bond…) donde se note más el paso del tiempo, no tanto porque la cuidadísima prosa haya perdido brillo, o sensatez las reflexiones, sino porque las modas de entonces han sido (literalmente) arrasadas por modas posteriores que las han dejado calcinadas en la memoria popular, convirtiendo al libro en un más que curioso tratado de arqueología. 

Sea como fuere, los dos libros comentados son un, créanme, festín para paladares literarios exquisitos y golosos. En serio.

Luis de Luis Otero 

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7 Responses to “Rosas, diablos y sonrisas / La sonrisa de Eros”


  1. 1 belakarloff
    3 febrero 2010 en 9:54

    Reseña de un libro ligeramente periférico con respecto a Holmes, pero que sí trata sobre él…

  2. 2 Jabez Wilson
    3 febrero 2010 en 9:57

    Gracias por incluir la reseña, Carlos

  3. 3 Quatermain
    3 febrero 2010 en 11:27

    Lo tengo en la pila de pendientes desde hace meses. A ver cuándo me pongo con él…

  4. 4 Jabez Wilson
    3 febrero 2010 en 11:43

    Le gustará Quatermain
    Es un libro exquisito

  5. 5 belakarloff
    3 febrero 2010 en 12:51

    A mí, sinceramente, Perucho no me gusta nada. Me interesan los temas que le interesan, pero no cómo los expone y desarrolla…

  6. 3 febrero 2010 en 16:11

    A mí lo que me espeluzna son los símiles futbolísticos…
    Además del hecho de no haberlo leído, que parece de interés. Me lo apunto para futuras lecturas.

  7. 3 febrero 2010 en 16:59

    Juan Perucho era un maestro indiscutible, un grande. Tuvo los bemoles de escribir fantasía y pastiches en toda regla en pleno franquismo. En “Historias de Secretas de Balnearios”, por ejemplo, hay relatos de Drácula, el Capitán Nemo, Allan Quatermain, Poirot, Bufalo Bill, y otros muchos. “Las historias naturales” es, junto con “El Mundo Perdido”, una de mis novelas famoritas, y logró entremezclar su estilo (a caballo entre la poesía y la erudición) con el tono decimonónico de Verne… y encima con vampiros bandoleros. ¡Obra maestra! La continuación de esa novela, “La guerra de la Cochinchina”, tiene como invitados especiales al profesor George Edward Challenger y su pterodáctilo venido de la Tierra de Maple White, Phileas Fogg, el Monstruo de Bodegones, vampiros asiáticos, y yo qué sé qué más… Su primera novela, “Libro de Caballerías”, es eso mismo, un libro de caballerías… y también un pastiche-homenaje a “Un yanqui en la corte del Rey Arturo”. “Pamela” es una continuación de una novela inglesa del siglo XVIII, una especie de “Fanny Hill” pero sin tetas… y lo que hizo Perucho fue convertirla en una inmortal agente de satanistas, metida en aventuras de espías con Menéndez Pelayo y un montón de personajes más.
    Y todo esto sin mencionar el porrón de volúmenes de relatos y artículos cortos donde también pastichea tranquilamente acerca del Pez Nicolás, Madame Blavatsky, Collin de Plancy, y casi cualquier cosa que uno pueda imaginar… amén de libros de cocina, crítica de arte, historia (más o menos oculta)… Buff, era un monstruo y un maestro, en serio.
    Junto con sus amigos Álvaro Cunqueiro y Néstor Luján (a la sazón, también pasticheros holmesianos en un par de ocasiones) fundó la editorial Taber, en la que intentó recuperar obras del XIX de sumo interés para nosotros, como las primeras novelas de Rocambole (ese precursor de Lupin y Raffles) o Los Misterios de Londres, parte de una larga saga criminal (folletín, por supuesto) con elementos sobrenaturales y disparates de diversa catadura.
    Joyas, amigos.
    Lástima que Perucho se quedara, en términos sherlockianos, solamente en la reseña de “Murder and Fashion” de John H. Watson. Pero bienvenida sea.

    A aquellos que no os gusta, o que no os atrevéis a meterle mano, por favor, dadle una nueva oportunidad y os haréis un favor.


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