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El detective y la doctora

Título original: They Might Be Giants.

Dirección: Anthony Harvey.

Guión: James Goldman.

Productores: Frank Caffey, John Foreman, Jennings Lang, Paul Newman.

Fotografía: Victor J. Kemper.

Música: John Barry.

Intérpretes: George C. Scott (Justin Playfair), Joanne Woodward (Dra. Mildred Watson), Jack Gilford (Wilbur Peabody), Lester Rawlins (Bleavins Playfair), Rue McClanahan (Daisy Plaifair), Ron Weyand (Dr. Strauss), F. Murray Abraham (Clyde)…

Nacionalidad y año: Estados Unidos 1971.

Duración y datos técnicos: 96 min. color.

Justin Playfair enloqueció tras la muerte de su esposa y transformó su vida en una fantasía en la cual está convencido de que él es el legendario detective Sherlock Holmes. Cuando la doctora Mildred Watson quede fascinada por su caso, el sujeto la llevará por una disparatada búsqueda por las calles de Manhattan en busca del profesor Moriarty. Mientras, el hermano de Justin, que está siendo chantajeado, verá la ocasión perfecta para deshacerse de él, internándole, para quedarse con sus bienes…

El detective y la doctora (fantástico título por cierto el español, que parece indicarnos que vamos a presenciar una película porno) es una extravagante mezcla de comedia y drama, que parte de la premisa de cómo un hombre puede encontrar en un mundo imaginario una felicidad que le ha sido arrebatada la vida real. Desde otro punto de vista también podría ser una interesante visión de los folie a deux, o de los casos de locura compartida, de cómo un enfermo mental es capaz de convencer a otra persona, en esta caso Playfair a la doctora Watson, de que su visión de las cosas es la verdadera, no tanto porque ella crea en él, en este caso, si no porque el día a día no le ofrece unos estímulos que sí encuentra en recorrer las calles junto a un hombre que va disfrazado de Sherlock Holmes buscando a un imposible profesor Moriarty.

La película utiliza en gran parte eso, mostrar la vida diaria como una losa pesada por gran parte de los protagonistas (como por ejemplo el bibliotecario al que le gustaría ser la Pimpinela Escarlata) para ponerse casi desde el primer momento de lado del personaje de Justin, interpretado con mucha fuerza por un excelente George C. Scott, el cual se gana la simpatía del espectador nada más aparecer en escena, y utilizando un recurso -un tanto sensiblero- de contarnos su trágico pasado cuando la narración lleva ya más de veinte minutos de metraje, todavía se logra sentir más lástima por él, beneficiosa para el film. Esta misma mezcla de simpatía y compasión es lo que siente la doctora Mildred Watson por el protagonista, pero a partir de las deducciones que hace el falso (¿o real?) detective con ella, de su solitario pasado y su amargo presente, poco a poco se va sintiendo atraída, tanto por él como por el mundo que le ofrece. Otro recurso que utiliza la película es “sacarnos” en escenas determinadas de la fantasía en la que vive inmerso el dúo protagonista para mostrarnos escenas del malvado hermano de Mayfair, para recordarnos que hay “otro” mundo, real y cruel.

Casi un “Quijote” moderno, no tiene ninguna lógica coherente la búsqueda del protagonista, aunque su pintoresco modo de ver las cosas arrastrará a la pléyade de personajes que le rodean en su antológico cuarto de hora final, cuando se pierda ya toda la coherencia, desaparezca la trama secundaria de la banda de chantajistas que acosan al hermano (aunque esto fue debido probablemente a los enormes tijeretazos que sufrió el film en la sala de montaje), y se acerquen a ese túnel al final del camino, en una conclusión antológica… Memorable la actuación de la pareja protagonista, y a pesar de ser una comedia, tiene un poso de amargura gigantesco.

Sin embargo, la película fue un fracaso en taquilla, en parte debido a que los gustos de las audiencias ya no iban encaminados en 1971 a este tipo de obras, bienintencionadas, en parte debido al poco interés por parte de la productora por el film, que lo recortó de mala manera, algo que se nota en su visionado. Aparte, ofrece muy poquito interés a un público al que le podría interesar como es el aficionado a las obras de Sherlock Holmes, puesto que no hay apenas ninguna referencia a la obra de Conan Doyle y el personaje de Mayfair bien podría creerse ser cualquier otro. Así, los años han enterrado a esta interesante producción a un bastante injusto olvido.

Javier J. Valencia (Barcelona, España)

 

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11 Responses to “El detective y la doctora”


  1. 1 belakarloff
    17 septiembre 2009 en 9:34

    Curiosa película, que no es de Sherlock Holmes, pero sí es de Sherlock Holmes…

    Opiniones…

  2. 2 Dr.Lao
    17 septiembre 2009 en 10:38

    En su momento me pareció muy simpática. Lo cierto es que nunca he vuelto a verla. ¿Hay edición -decente- en DVD?

  3. 3 belakarloff
    17 septiembre 2009 en 12:08

    No, creo que no está editada en parte alguna.

    Yo la vi en la tele hace mucho, y apenas la recuerdo.

  4. 4 Quatermain
    17 septiembre 2009 en 17:04

    La tengo pendiente de ver desde hace algunos meses (un amigo me pasó una copia grabada de televisión), pero reconozco que no me llama demasiado la atención. Forma parte de una serie de películas como “Sherlock Holmes en Nueva York” o “El retorno de Sherlock Holmes” que, por su temática, no me atraen especialmente. Aunque algún día las veré…

  5. 20 septiembre 2009 en 2:20

    Yo la bajé hace poco del emule (bendito sea) y me resulto más que simpática. George C. Scott es de esos actores capaces de sacar adelante cualquier personaje aunque, como este, esté tan alejado de su naturaleza.
    Como bien ha dicho bela, un no-Holmes con todas las características de Holmes.

  6. 20 septiembre 2009 en 13:15

    Una película que vi por la tele hace bastantes años. Creo recordar, no obstante, que en su momento me agradó.

  7. 29 septiembre 2009 en 22:01

    Aún estoy anonadado por el descubrimiento de este blogo maravilloso suyo, minucioso y embriagador. Paso inmediatamente a incluirlo entre los enlaces del Desván del Abuelito. ¡La de ratos que voy a pasar por aquí… Sherlock y Spock, Jeremías Brett, el sacro Rathbone, los diez mil apócrifos… menudo paraíso!
    En el Desván hice tiempo ha una entrada sobre algunos folletines apócrifos de principios de siglo (veinte, claro), que pongo a su disposición si en algo ha de servirle…
    Hasta pronto,
    El Abuelito

  8. 8 belakarloff
    30 septiembre 2009 en 9:52

    Hola. Muchas gracias, Abuelito.

    Yo hace tiempo que conozco tu blog y lo visito a menudo. Si te fijas, te tenía listado en el blogroll, porque me gusta mucho.

    Vaya, no había llegado tan lejos en la exploración para ver eso que comentas. Conozco esos folletines, pero me será de gran interés ver lo que tienes… Yo en tiempos, de ahí extraje un relato para mi fanzine SUEÑO DEL FEVRE, el de “Jack el Destripador”. Lástima que en ese tiempo no hubiese ordenadores, y no tengo el texto guardado, si no lo publicaba aquí.

    Seguimos en contacto.

  9. 1 octubre 2009 en 21:42

    ¿Y qué me decis de cómo “cura” a Rodolfo Valentino en el psiquiátrico cuando conoce a Watson? Otro gran momento, sí, señor.

  10. 10 belakarloff
    2 octubre 2009 en 9:23

    Hace siglos que la vi. Debo recuperarla…


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