20
Nov
09

Blog sobre la película de Guy Ritchie

Para ampliar información sobre la inminente película Sherlock Holmes, dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law, se ha creado un blog con ese fin. Además, se añade información complementaria sobre el personaje en sí y otras encarnaciones que ha tenido a lo largo de la historia del cine. La dirección del blog es esta: http://www.thesherlockholmesmovie.com/

19
Nov
09

Entrevista con Rodolfo Martínez

Rodolfo Martínez ha ofrecido al aficionado cuatro libros (con seis aventuras) centrados en la figura de Sherlock Holmes y su universo (y algunos otros universos). Bueno motivo, pues, para establecer una interesante charla con él y que nos cuente cómo se fraguó todo.

221B: Aparte de Sherlock Holmes, como escritor has cubierto otras temáticas…

Rodolfo Martínez: He cubierto unos cuantos géneros, sí, aunque siempre con una clara orientación al fantástico. He hecho ciencia ficción, fantasía oscura, thriller, novela de misterio, novela de espías, incluso western.

            Soy un apasionado de la literatura de género, qué le vamos a hacer, y tengo una tendencia inevitable a mezclar todos los géneros que me gustan, en un cóctel que a priori parece resultar imposible pero que a mí, como autor, me funciona. Y espero que a los lectores también, claro.

El autor, escuchando paciente las preguntas

221B: ¿Existe algún otro género o temática que aún no hayas tocado, y que te apetecería hacerlo?

RM: Seguramente, cientos de ellos. Mi problema… bueno, no es realmente un problema, supongo, o no lo ha sido hasta ahora. El caso es que tiendo a improvisar sobre la marcha, a dejarme llevar y nunca sé realmente qué va a aparecer en el horizonte.

21B: Como gran amante de la obra sherlockiana, ¿cuál es tu obra favorita dentro del canon?

RM: Difícil me lo pones. Me gusta mucho la segunda mitad de El valle del terror que es, precisamente, la parte no holmesiana de la novela. Más que cuentos concretos, me gustan momentos del personaje. Chandler decía algo así como que Holmes es “una actitud y media docena de líneas de diálogo brillantes” y algo de eso hay.

            Así que me venga ahora mismo a la memoria me encanta el momento en que Sherlock y Mycroft, ante un asombrado Watson, se ponen a deducir cosas sobre un tipo que pasa frente a ellos. Creo que es en “El tratado naval”. Pero si me preguntas dentro de cinco minutos es muy posible que sea otra la escena que me venga a la cabeza.

 

221B: ¿Y con respecto a los pastiches escritos por otros autores?

RM: Me gusta mucho la primera novela de Nicholas Meyer, Elemental, doctor Freud, y también Adiós, Sherlock Holmes de Robert Lee Hall, que creo que fue el primer pastiche holmesiano que leí. Me encantó el modo en que Hall usaba elementos del canon para llevar al personaje por lugares totalmente inesperados.

            Confieso que los pastiches de Adrian Conan Doyle me resultan bastante aburridos. Intentan seguir demasiado de cerca el modelo original, con el resultado de que… bueno, ya tienes los originales, ¿para qué leer una copia que se limita a repetir lo mismo?

            Los pastiches que me gustan tienden a ser aquellos que, siendo siempre coherentes con el canon, intentan llevar al personaje por caminos nuevos.

221B: ¿Qué es lo que más te seduce del personaje de Conan Doyle?

RM: Dicho en una palabra: que es insufrible. Holmes es un compendio de arrogancia, vanidad y con un carácter que a menudo es como un niño malcriado que no soporta no salirse con la suya. Eso, unido a ese intelecto analítico, implacable y a pequeños destellos de, podríamos llamarlos empatía con los demás, compasión, tal vez… bueno, la mezcla funciona. No sé muy bien por qué, pero funciona.

 

221B: La sabiduría de los muertos llevaba mucho tiempo escrita. De hecho, recuerdo que me pasaste una versión muy primitiva, que después revisaste y ampliaste…

RM: Creo que las escribí allá por 1993 y es posible que fuese por esa época cuando la viste. La presenté al Premio Asturias de Novela dos años más tarde, gané, y la publicaron en el 96. Cuando Luis G. Prado me comentó la posibilidad de reeditarla en Bibliópolis, en 2004, volví sobre ella, repasé algunas cosas, intenté mejorar sobre todo la ambientación y la caracterización de los personajes.

221B: ¿Cómo se te ocurrió el mezclar a un personaje tan lógico como es Sherlock Holmes con algo tan irreal como los mitos de Cthulhu?

RM: Ni idea. En serio, la mayoría de las veces no sé cómo funciona mi mente, qué se está cociendo exactamente en ella. Recuerdo que cuando me senté a escribirla no tenía gran idea del argumento, más allá de que me apetecía jugar con el personaje y, de paso, resolver los tres casos que Watson menciona en “El problema del puente de Thor”. La historia fue surgiendo casi por sí misma y, de algún modo, todo iba encajando. Desde el momento en que decidí que la clave del misterio estaba en un libro, ir al Necronomicón fue inevitable. Y, a partir de ahí…

            No tardé en comprender que la idea tenía muchas posibilidades. Holmes es un racionalista extremo y, precisamente por eso, no negará los elementos fantásticos, sino que intentará explicarlos, buscar un modo racional de que encajen en el mundo. Eso se va viendo más claro en las siguientes novelas que escribí. Podríamos decir que la serie empieza siendo fantasía y que, a medida Holmes va lanzando su mirada implacable y racional sobre lo que pasa, se va transformando en ciencia ficción.

221B: Dado que se trata de una novela corta, cuando apareció publicada como libro lo acompañaste de dos relatos, uno de ellos, “Desde la tierra más allá del bosque”, donde nuestro personaje conoce a Drácula. ¿No hubiera merecido un tema así más bien una novela completa?

RM: Sin duda. Y ésa era mi idea de partida. Pero, de algún modo, la historia perdió fuelle a mitad de camino y nunca llegué a rematarla como se merecía. Esas cosas pasan, a veces.

221B: El libro alcanzó un enorme éxito, y sacaste una secuela, Sherlock Holmes y las huellas del poeta. Esa secuela, ¿vino motivada por el éxito, o desde el inicio tenías pensado proseguir con las aventuras del detective?

RM: Cuando terminé La sabiduría de los muertos decidí que había terminado mi relación con el personaje, que simplemente había contado todo lo que quería sobre él. Y así siguió durante casi diez años. Fue ponerme a revisar la novela para la edición de Bibliópolis, antes de saber si iba a tener éxito o no, lo que hizo que desease escribir más historias holmesianas. Y, en aquel momento, sólo tenía eso, el impulso de volver sobre el personaje, pero nada más.

221B: En este libro haces llegar a Holmes a plena guerra civil española…

RM: Sí, ahí está lo que te decía sobre el cúmulo de coincidencias. Por aquella época estaba leyendo una biografía de Franco (y otras cosas, estaba bastante interesado en general por la Guerra Civil y la posterior dictadura, así que sin saberlo me estaba documentando para una novela que no tenía ni idea de que iba a escribir en breve) y allí me encontré con una mención a un tal Lord Phillimore, que estuvo en la corte franquista como enviado oficioso de los ingleses.

            Relacionar a lord Phillimore con el James Phillimore que entra a buscar su paraguas y se desvanece sin dejar rastro que sale en La sabiduría de los muertos fue casi inmediato. Empecé a pensar. ¿Un descendiente del personaje literario? Podría ser. ¿Holmes en la guerra civil? Según Baring-Gould, era factible. ¿Y por qué? Y, de nuevo, el Necronomicon apareció en medio. Pero, ¿para qué quería Franco el Necronomicón? Respondiendo a esas preguntas fui armando la novela, casi sobre la marcha.

221B: En la novela también haces aparecer otra de tus pasiones, Supermán, lo cual despertó polémica entre algunos lectores. ¿Qué opinas de esa polémica? Visto en perspectiva, ¿crees que estaba bien introducido, o por el contrario no casaba con la tónica atmosférica del relato?

RM: Comprendo la polémica, y entiendo que choque. Sabía que mi segunda novela holmesiana no iba a ser del agrado de los aficionados más… cómo decirlo… más puristas, tal vez. Ya desde el momento en que tenía la osadía de situarlo en un marco temporal y geográfico distinto y con una historia en la que elemento fantástico era mucho más explícito que en la anterior, sabía que eso iba a pasar.

            Mi primera idea era que el personaje de Kent hiciera un breve cameo y se desvaneciera de escena, como otros personajes que aparecen en la novela.

Pero luego comprendí que no, que funcionaba, que tenía cabida en la trama que estaba creando y que, incluso, podía explicar su origen de un modo que encajase en la historia y viniera a cuento.

            Como digo, comprendo que choque. Y acepto que la reacción pueda ser de rechazo por ser una mezcla demasiado extrema. Contaba con ello y estaba preparado.

            Lo que no me esperaba era la… bueno, llamémosla por su nombre, la ignorancia de cierto sector de la crítica que echó abajo la aparición del super hombre por no encajar en esa época. Eso demuestra no tener la menor idea de lo que estás hablando. Superman aparece por primera vez en el número uno de Action Comics, en junio de 1938. No sólo pertenece por completo al momento en que se desarrolla Las huellas del poeta, sino que, en realidad, pertenece mucho más que Sherlock Holmes.

            No me gusta fustigar a los críticos. Creo que hacen un trabajo importante. Pero, bueno, ya que a mí se me exige que haga bien mi trabajo y se me da caña cuando no es así, creo que a ellos habría que exigirles lo mismo. Por lo menos, que sepan de qué están hablando cuando lo hacen. Creo que eso es lo mínimo.

El mítico nº 1 de "Action Comics"

221B: En ese lapso, surgió otra secuela a tu primera novela sherlockiana, esa escrita por Rafael Marín, Elemental, querido Chaplin. ¿Cómo surgió ese libro? ¿Lo hablaste con Rafa, y era algo planeado entre ambos? ¿O te sorprendió de pronto con un “mira lo que he hecho”?

RM: Por lo que recuerdo, era una idea que Rafa tenía desde hacía bastante tiempo. Me la comentó por primera vez en los años noventa, tras leer la primera versión de La sabiduría de los muertos. Me dijo entonces que sería una buena idea mezclar a Holmes con Chaplin, quien por edad podría haber sido un Irregular de Baker Street. Varios años más tarde, supe que por fin se había puesto a ello. Y el resultado, debo decir, fue excelente.

            De hecho, mientras la estaba revisando, me la pasó, con la consecuencia de que decidí hacer que las dos novelas, dentro de lo posible, fueran coherentes entre sí. De ahí esos comentarios en mi novela al encuentro de Wiggins en el fumadero de opio con el malvado chino, una secuencia que se narra en detalle en la novela de Rafa.

221B: Sherlock Holmes y la boca del infierno se adelantó a la anunciada Sherlock Holmes y el heredero de Nadie. ¿Por qué motivo decidiste intercalar esta historia?

RM: La casualidad, de nuevo. Tenía escrito más o menos lo que ahora es la primera parte de El heredero de Nadie, toda la trama que gira alrededor del asesinato de Kennedy.

            Por aquel entonces me invitaron a Portugal. Acababa de salir la edición portuguesa de La sabiduría de los muertos y la presenté en un congreso de ciencia ficción en Lisboa. Mi editor portugués fue tan amable de servirme de cicerone (a mí, a León Arsenal, a Juan Miguel Aguilera y a Christopher Priest) por los alrededores de Lisboa. Y uno de los lugares a los que nos llevó fue Boca do Inferno, donde Crowley había fingido su suicidio con ayuda de Pessoa a principios de los años treinta.

            El lugar impresionaba. Mucho. Y Crowley ya había aparecido brevemente en La sabiduría de los muertos. Algo hizo “click” en mi cabeza. Y una vocecita dentro de mí dijo: “¿Y si…?”.

            Empecé a pensar y no tardé en dar con una historia donde Holmes encajaba. Tenía que escribirla, simplemente, era algo que no podía evitar.

Christopher Priest y Rodolfo Martínez

221B: En ella presentas a otro personaje enigmático, pero real, Alastair Crowley…

RM: Como te digo, lo usé porque el elemento real que utilicé de partida lo incluía. Preferiría no haberlo hecho. Cuanto más sabía sobre él, mientras me iba documentando para la novela, peor me caía. Cuanto más descubría sobre lo que había hecho, cómo había vivido, no podía quitarme de la cabeza la idea de que no era más que un teatrero pagado de sí mismo, un tipo inflado de vanidad, lleno de ínfulas y, básicamente, un timador.

            Le tomé antipatía desde el principio y creo que eso se nota en la novela.

La auténtica Boca do Inferno

221B: Quizás este haya sido el libro de la saga que peor ha sido recibido, por los intencionados cabos sueltos que dejaste para después ligarlos todos al final de la tetralogía…

RM: Cierto. Era consciente de ello. Estaba contando una historia que, en cierto modo, funcionaba sólo dentro de un todo mayor. Por un lado, estaba mostrando los bastidores, los entresijos, lo que había pasado en otras partes del mundo un poco antes, durante y algo después de Las huellas del poeta y, al mismo tiempo, iba anticipando la siguiente.

Sabía que para muchos eso sería insatisfactorio. Curiosamente, sin embargo, encontré lectores para los que era la mejor novela de la serie.

Placa en la Boca do Inferno que describe la presencia de Crowley en el lugar

221B: Y por fin, tras mucha espera de los seguidores, apareció Sherlock Holmes y el heredero de Nadie. A esas alturas, ¿estabas ya cansado del personaje?

RM: No sé si cansado es la palabra exacta. Pero sí con la sensación de que ya había contado todo cuanto quería decir de él. Había tratado su madurez en la primera novela, su vejez en la segunda y la tercera y ahora me disponía a narrar su juventud en la cuarta.

Suficiente, creo yo. Me había aproximado al personaje en tres momentos distintos de su vida y había intentado dar mi versión de él, siempre desde el respeto a Conan Doyle, pero siempre intentando buscarle nuevas facetas, nuevos aspectos de su mundo y su personalidad.

            Creí, y lo sigo creyendo, que era suficiente.

221B: En este caso, las referencias y fusión de elementos ya es apabullante…

RM: Es lógico, si lo piensas un poco. El cosmos de ficción que he ido recreando en estas cuatro novelas va creciendo y volviéndose más complejo con cada una. Parto de una situación muy cercana al canon holmesiano en la que introduzco un solo elemento discordante: el elemento fantástico al final de la primera novela. Y luego, poco a poco, voy a añadiendo más elementos. Acumulando vapor, por así decir.

            Cuando llega la última novela, todo ese vapor está listo para… bueno, para que la cosa entre en ebullición, por seguir con la metáfora. Y lo hace.

            Todo esto que acabo de describir y que parece un proceso muy meditado por mi parte ha sido, en buena medida… iba a decir que improvisado, pero supongo que eso no es cierto. De algún modo toda esa idea de tomar buena parte de los iconos culturales de mi infancia, ir metiéndolos en una coctelera y agitarlos a ver qué pasaba, tuvo que estar cociéndose un buen tiempo en mi subconsciente, en el sótano mental que todos llevamos dentro, digamos. Y de algún modo, Holmes acabó haciendo de foco alrededor del que todo eso se fue aglutinando y tomando forma.

221B: También te has dado aquí el gustazo de escribir un western. ¿Te gusta este género en particular?

RM: Ya lo creo. Desde niño, desde que vi mis primeras “vaqueradas” en el cine del pueblo o empecé a leer aquellas novelas de Marcial Lafuente Estefanía que había en casa de mi abuela y luego los libros de Zane Grey que me pasó mi padre.

            La épica del western me fascina. Y además me fascina por igual la épica clásica, noble, podríamos decir, que la más sucia y realista. Disfruto por igual con un Río Bravo que con un La muerte tenía un precio. O un Deadwood, por mencionar un ejemplo más reciente.

            Sabía que tarde o temprano escribiría un western. Era cuestión de tiempo. Lo que ignoraba era que acabaría siendo un western con Sherlock Holmes.

John Wayne en "Río Bravo"

221B: Y con El heredero de Nadie finaliza tu saga dedicada a Sherlock Holmes. ¿No vas a volver al personaje? ¿Te has quedado con ganas de alguna otra historia que tuvieras en mente sobre él?

RM: Nada concreto. Me gustaría, en algún momento, a medio o largo plazo, volver al canon. Volver a la fórmula del relato largo narrado por Watson a la luz de gas del siglo XIX. Hacer un libro de cuentos holmesianos, en suma.

            Pero no sé si lo haré. La idea está ahí, me apetece… pero ya veremos qué pasa.

El adepto de la reina

221B: Y ahora acabas de sacar otro libro…

RM: Exacto. Se llama El adepto de la Reina y en él, una vez más, estoy mezclando distintos géneros. La novela de espías a lo Bond, por un lado. De hecho, mi personaje central intenta ser una versión “realista” de 007; para entenderos, es un poco el tipo de psicópata que sería realmente Bond si alguien así existiera. El reto ha sido hacer un personaje sin escrúpulos, carente por completo de remordimiento por las cosas que hace y que, al mismo tiempo, no le cayera mal al lector. Ha sido como patinar al borde de un abismo: interesante, estimulante y un tanto estresante a la vez.

            Y, al mismo tiempo, el ambiente en el que se desarrolla la historia es un mundo totalmente nuevo. Una amalgama de épocas y lugares distintos que me han ido gustando con el correr de los años y que he integrado en un solo universo de ficción.

            Un universo que, por otro lado, me gusta mucho. Tanto el personaje como su entorno fueron creciendo y ganando complejidad a medida que escribía. Así que no os sorprendáis si El adepto de la Reina acaba teniendo una continuación. O varias.

Bond, James Bond

221B: Por último, si deseas añadir algo más por tu parte…

RM: Sólo que ha sido un placer conversar un rato contigo. Y darte las gracias por permitirme rememorar alguna de estas “batallitas” de escritor. Y, por supuesto, que espero que los lectores no se hayan aburrido demasiado y hayan seguido hasta el final. Y ya, si de paso, alguno se ha encontrado de pronto con ganas de leer algún libro mío, pues que no se corte.

            Que para eso estamos.

 Carlos Díaz Maroto

18
Nov
09

Muere Edward Woodward

Falleció el pasado 16 de noviembre el actor Edward Woodward a los 79 años de edad. Nacido el 1 de junio de 1930 en Croydon, Surrey, Inglaterra, fue intérprete de Sherlock Holmes en el telefilme The Hands of a Murderer (1990), al lado de John Hillerman como Watson y el gran Anthony Andrews como un apuesto Moriarty. Actor de brillante trayectoria teatral, se volcó al cine y televisión activamente a partir de 1960. Apareció en la clásica serie Sherlock Holmes, con Peter Cushing, en el episodio ”Shoscombe Old Place” (1968), encarnando a Mason, y fue el detective Auguste Dupin en una adaptación de “Los crímenes de la calle Morgue” para la serie televisiva Detective (1968-1969). Su papel más famoso fue en la mítica The Wicker Man [vd: El hombre de mimbre, 1973], de Robin Hardy, y fue el sacerdote de la mini-serie El Mesías (Messiah, 2001).

18
Nov
09

El “Sherlock Holmes anotado” de Leslie S. Klinger

Editorial Akal publicará el próximo jueves 19 de noviembre el volumen 1 de “Sherlock Holmes anotado”, que comprenderá las novelas ordenadas por su fecha de edición original. La traducción corresponde a Silvana Appeceix, y se reúne el texto en 912 páginas, con un total  de 295 ilustraciones, a un precio de 60 €.

Klinger ofrece casi 1.000 notas cuidadosamente investigadas que ofrecen amplia y precisa información histórica sobre la Inglaterra victoriana y eduardiana, además de detalladas explicaciones sobre las teorías sherlockianas más importantes. Amén de ello, ha recopilado infinidad de ilustraciones contemporáneas y fotografías de época que incluyen el trabajo de los primeros ilustradores norteamericanos, el del inmerecidamente olvidado artista alemán Richard Gutschmidt y todos los legendarios dibujos de Sidney Paget para Strand Magazine. El volumen incluye por último una extensa bibliografía y una tabla cronológica que presenta sencillas referencias a las fechas más destacadas de las vidas de Holmes, Watson y Conan Doyle.


Leslie S. Klinger es considerado una de las máximas autoridades sobre dos iconos de la Inglaterra victoriana como son Sherlock Holmes y Drácula (de este último también tiene una edición anotada). Su “Sherlock Holmes anotado”, que fue publicado originalmente por W. W. Norton entre 2004 y 2005, ganó el premio Edgar a la mejor obra crítica o biográfica, amén de conseguir otras muchas nominaciones en el ámbito de la literatura de misterio.

Fuentes: Círculo Holmes y Librería Estudio en Escarlata

17
Nov
09

Sherlock Holmes en Nueva York

Título original: Sherlock Holmes in New York.

Dirección: Boris Sagal.

Productor: John Cutts para 20th Century Fox Television.

Productora ejecutiva: Nancy Malone.

Guión: Alvin Sapinsley.

Fotografía: Michael D. Margulies.

Música: Richard Rodney Bennett.

Montaje: Samuel E. Beetley.

Intérpretes: Roger Moore (Sherlock Holmes), John Huston (profesor Moriarty), Patrick Macnee (doctor Watson), Charlotte Rampling (Irene Adler), David Huddleston (inspector Lafferty), Signe Hasso (Fräulein Reichenbach), Gig Young (Mortimer McGrew), Leon Ames (Daniel Furman), John Abbott (Heller), Jackie Coogan (proprietario del Hotel Haymarket), Maria Grimm (Nicole Romaine), William ‘Billy’ Benedict (encargado de la oficina de telégrafos), Marjorie Bennett (Mrs. Martha Hudson), Paul Sorensen, John Steadman, Gil Perkins, Alvin Sapinsley, Geoffrey Moore…

Nacionalidad y año: Estados Unidos 1976.

Duración y datos técnicos: 100 min. color 1.33:1.

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Londres, 1901. Sherlock Holmes desbarata los planes del profesor Moriarty, pero éste le amenaza que acabará con él. Poco después, la llegada de unas entradas rotas para una representación teatral en Nueva York de Irene Adler pone sobre aviso al detective. Acompañado de su inseparable Watson, viaja a la ciudad norteamericana, y averigua que el hijo de Irene ha sido secuestrado por Moriarty, quien le amenaza con matar al niño si ayuda a la policía. Esa misma noche, la policía acude en su busca: un masivo robo de oro puede provocar una guerra mundial…

newyork Hoy día, para muchos este telefilm podría parecer un miscasting en muchos sentidos en la “carrera cinematográfica” (o televisiva) de Sherlock Holmes; sin embargo, en su época fue considerado como una producción significativa. De hecho, en un inicio, fue requerido para el papel de Moriarty se dice que “un gran actor británico”, y sólo después de que éste rechazase el papel fue ofrecido al director John Huston; por su parte, Roger Moore menciona en sus memorias que él invitó a Oliver Reed a encarnar a Moriarty, pero el intérprete de La maldición del hombre lobo (The Curse of the Werewolf, 1960), de Terence Fisher, declinó el ofrecimiento, declarando que prefería comedia a hacer villanos. No sabemos si Reed era el misterioso “gran actor británico”, o hubo alguien más para ese rol. Por otro lado, la película tuvo el honor de ser nominada al premio Edgar Allan Poe en la categoría de mejor telefilm o mini-serie -la premiada fue la mini-serie Helter Skelter (Helter Skelter, 1976), de Tom Gries, sobre el suceso del clan de Charles Manson-.

El guión corresponde a Alvin Sapinsley (1921-2002), activo escritor televisivo de muy variados registros, si bien en su amplia carrera se percibe una predilección por la intriga policial. En 1956 precisamente había sido premiado, ahí sí, con el premio Edgar Allan Poe por su guión del episodio “A Taste of Honey” para la serie The Elgin Hour (1954-1955). Amén de ello, escribió para series tan populares como Los intocables (The Untouchables; 1959-1963), Los detectives (The Detectives Starring Robert Taylor; 1959-1962), Ironside (Ironside; 1967-1975), Kojak (Kojak; 1973-1978) o Hawai 5-0 (Hawaii Five-O; 1968-1980). En el campo del telefilm fue escasamente activo, y en su haber sólo tiene, poco antes del presente, La luna del lobo (Moon of the Wolf, 1972), interesante trama licantrópica dirigida por Daniel Petrie, y después escribiría el thriller Roger & Harry: The Mitera Target (1977), de Jack Starrett, y las tres últimas aportaciones de su carrera, una adaptación de The Scarlet Letter (1979), en formato de mini-serie, dirigida por Rick Hauser, y los telefilmes Once Upon a Family (1980), de Richard Michaels, y Desperate Voyage (1980), de Michael O’Herlihy.

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Como director contamos con el curioso Boris Sagal (1917-1981), que alternó cine y televisión, y quien puede ser considerado un realizador televisivo superior a la media, o un cineasta de romos modales televisivos. En cine ofreció productos de escaso empaque, siendo los más conocidos el film bélico Mosquito Squadron [tv/dvd: Escuadrón mosquito, 1969] y, sobre todo, El último hombre… vivo (The Omega Man, 1971), floja pero recordada adaptación de la novela Soy leyenda de Richard Matheson protagonizada por Charlton Heston. En televisión fue un activo y sólido profesional en infinidad de series regulares, así como telefilmes y mini-series; en esta última parcela tiene títulos tan reconocidos como Hombre rico, hombre pobre (Rich Man, Rich Poor, 1976), Traficantes de dinero (Arthur Hailey’s the Moneychangers, 1976), Ike (Ike, 1979) o Masada (Masada, 1981). Falleció en un accidente de helicóptero mientras rodaba la curiosa intriga de política ficción La Tercera guerra mundial (World War III, 1982), también en formato de mini-serie, y fue reemplazado por David Greene.

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Y es que Sherlock Holmes en Nueva York (Sherlock Holmes in New York), telefilm dirigido en 1976, cuenta como protagonista con el actor británico Roger Moore, quien con anterioridad dio vida a héroes literarios como Ivanhoe, el Santo o James Bond (esta película está rodada entre dos entregas de la saga del agente 007), pero parece notoriamente inadecuado para dar vida al genio de Baker Street, esto es, un hombre huraño, inteligente y reflexivo. Como doctor Watson tenemos, curiosamente, a Patrick McNee, quien volvería a ser el atento galeno en las dos mini-series Sherlock Holmes y la prima donna (Sherlock Holmes and the Leading Lady, 1991), de Peter Sasdy, e Incidente en las cataratas Victoria (Incident at Victoria Falls, 1992), de Bill Corcoran, con Christopher Lee como Holmes, y después encarnaría a Sherlock en los telefilmes The Hound of London (1993), de Peter Reynolds-Long (con John Scott-Paget como Watson) y Sherlock Holmes: The Case of the Temporal Nexus (1996), de David L. Stanton, del cual apenas se tienen datos, y puede que ni llegara a rodarse. McNee, al menos, me parece mucho más adecuado para el cometido, así como la misteriosa Charlotte Rampling como Irene Adler, e incluso el mordaz director y actor John Huston con Moriarty.

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Tal como sucede en muchos de estos pastiches, la trama es bastante elemental y se halla exenta de las brillantes deducciones sherlockianas. De hecho, aquí Holmes se muestra de una notoria torpeza, tardando en reaccionar en determinadas ocasiones y siendo superado de forma constante por Moriarty (si bien éste también dará muestras de cierta ineptitud, regresando a su guarida ya conocida por la policía). Al principio del film el detective irrumpe en el cubil del criminal, y tras una larga charla… dará media vuelta y se irá tranquilamente, dejando libre al delincuente, y permitiendo que este prosiga con sus planes, entre los cuales se encuentra hacerle frente en otra ocasión. La trama, pues, es básica, como decíamos, si bien depara cierto entretenimiento menor para el aficionado al genio del 221B.

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El guión ofrece algunas alusiones que serán detectadas por los holmesianos de pro, así, la alusión inicial al coronel Sebastian Moran, lugarteniente de Moriarty, descrito por Sherlock como “el segundo hombre más peligroso de Londres”, y villano en “La aventura de la casa vacía”; además, la institutriz que cuida al hijo de Irene Adler se llama fräulein Reichenbach, en alusión a las famosas cataratas suizas en “La aventura del problema final”. De igual modo, hay una alusión a un encuentro entre Irene Adler y Sherlock Holmes en Montenegro (en Cettigne, concretamente) en junio de 1891, cuando el detective asumía la identidad de Sigerson; ese lugar es citado, por cierto, como el lugar de nacimiento de otro gran detective, Nero Wolfe, que muchos han querido ver como hijo secreto de Adler y Holmes, empezando por John D. Clarke, que en 1956 estableció esa teoría en un ejemplar del Baker Street Journal, y después incorporado por William S. Baring-Gould en su famosa “biografía” sobre Sherlock Holmes. Irene, en el telefilm, mencionará que las aficiones del niño son “la música y descubrir cosas”.

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Respecto a la figura de Sherlock Holmes, no cabe sino referir que la interpretación de Roger Moore es notablemente inadecuada; ni física ni emocionalmente refleja las condiciones necesarias para reflejar la idiosincrasia del genio de Baker Street. Sin embargo, Patrick Macnee se muestra extraordinario como el doctor Watson, otorgando el matiz preciso para el personaje, con su cabezonería, réplicas mordaces y valentía en ristre. Es curioso cómo el guión aporta matices que encajan muy bien con este personaje, mientras que este Holmes no es sino una pálida imitación, de modales equivocados, de la creación de Arthur Conan Doyle. Añadamos, para terminar, que el niño que encarna a Scott Adler es interpretado por Geoffrey Moore, hijo de Roger Moore.

16
Nov
09

Anecdotario sherlockiano

La página web http://www.sherlock-holmes.com ofrece a los curiosos una peculiaridad del mundo sherlockiano: una reproducción del pasaporte que hubiera utilizado Sherlock Holmes durante la II Guerra Mundial, con una foto correspondiente a Basil Rathbone. Con el fin de aparentar autenticidad se han utilizado modelos de pasaportes británicos de la época, y los sellos de visado son los auténticos de los países visitados en el ciclo de películas de la Universal.

Por otro lado, la editorial inglesa Dover Publications ha publicado el libro de Tom Tierney Sherlock Holmes Paper Dolls, en el que, en sus 32 páginas,  se incluyen diez disfraces diferentes para vestir a un recortable de papel del detective consultor y otros cinco recortables del doctor Watson, Moriarty, Lestrade, Irene Adler y la señora Hudson.

Fuente: Círculo Holmes

13
Nov
09

La fiesta de Orfeo

Autor: Javier Márquez Sánchez

Pie de imprenta: Córdoba: Editorial Almuzara, 2009

Colección: Narrativa

En España parece no estar muy bien valorada la literatura de género, los libros que sólo buscan el noble arte del esparcimiento, de divertir al lector sin más pretensiones. En los últimos años están surgiendo, sin embargo, una serie de autores que han echado el ojo sobre la literatura popular, que no se avergüenzan de tratar historias de terror, de ciencia ficción, aventuras o policíacas sin lecturas socio-políticas o cualquier otra exigencia culterana de por medio.

Javier Márquez Sánchez es una nueva voz aparecida en este ámbito, que esperamos prosiga por esta vereda y no se pierda, como otros con anterioridad, en objetivos más elevados pero menos entusiastas para el lector (y no pienso citar nombres). En esta su primera novela de ficción, La fiesta de Orfeo, Márquez realiza un extremadamente divertido pastiche temático, aunando satanismo, la novela detectivesca y la recreación cinéfila, en un ejercicio no tan fácil como pudiera parecer en un inicio.

El libro, desde luego, no es una joya literaria, ni pretende serlo. No por ello es un trabajo flojo en ese sentido; hace gala de una redacción sencilla, directa, que va al meollo sin retóricas superfluas. En ese aspecto, lo más digno de resaltar es la habilidad para la confección de diálogos, dotados de frescura y agilidad, pero sin la llaneza vergonzante de muchos autores de best-seller internacionales. Aunque, en todo caso, lo más destacado es el estupendo diseño de personajes que alcanza, aún basándose de manera intencionada en arquetipos. En un reparto coral, diríase, sobresale una figura por encima de todas, Peter Cushing. El mítico actor de tantas producciones de terror, rostro indisociable de tres personajes como son el barón Frankenstein, Sherlock Holmes y Abraham Van Helsing, desfila por estas páginas perfectamente retratado por Márquez, a tal punto que es identificable con lo que de él sabemos por lo leído y por lo que le hemos visto en las películas; cabe referir que Márquez le hace “interpretar” uno de sus papeles más sinceros, emocionados y exaltados, y los “tics” que le hemos visto en tantas cintas los reproduce en esta ficción con la misma credibilidad que en la pantalla. Junta a él, un dúo maravilloso, el inspector Andrew Carmichael y su joven colega, el detective Harry Logan; es innegable la influencia que en ellos ejerce el tándem formado por Sherlock Holmes y el doctor Watson, tanto por sus métodos deductivos como por el compañerismo que entre ellos se establece, si bien veo mayor similitud, tanto por las temáticas en que se ven envueltos como en su interacción, con el detective de lo sobrenatural Harry Dickson y su joven pupilo Tom Wills, no en vano surgidos a raíz de una imitación germana del genio de Baker Street, y siendo conocido Dickson como “el Sherlock Holmes norteamericano”.

Otros muchos personajes confluyen en la trama, personajes igualmente entrañables y muy bien definidos, de los cuales sin embargo sólo resaltaré a dos: el profesor Arthur Aberline (cuyo nombre remite a otro investigador, el que hizo frente al temible Jack el Destripador), y que podría definirse como una especie de mezcla entre el profesor Challenger, otra creación de Conan Doyle, y el Nero Wolfe de Rex Stout, y Lord Sherringford Meinster (otro nombre de resonancias sherlockianas), satanista y millonario.

La trama ofrece un escollo importante como es un arranque apabullante, con el cual es difícil proseguir en un tono similar el resto de la narración. Así pues, tras el clímax inicial, todo comienza de nuevo de un modo calmo pero sin descanso, desvelando de forma paulatina la trama en la cual está implicada una película impía denominada La fête du Monsieur Orphée, innegable guiño a otra cinta inexistente (¿o no?) como es La fin absolute du monde, en el telefilm Cigarette Burns de la serie Masters of Horror de John Carpenter. Precisamente a Carpenter hay otro guiño, pasados como dos tercios de la novela, ante un ataque perpetrado contra las oficinas de Scotland Yard.

La novela está cargada (que no sobrecargada) de guiños cinéfilos por parte de un entusiasta que logra contagiar ese arrebato al lector, que ha de proseguir la lectura de forma constante, sin interrupción, para descubrir la consecución de todo; mas no sólo eso, es decir, siendo el destino importante, el propio viaje en sí resulta fascinante, ofreciendo al viajero una ruta hipnótica, que mantiene el interés en todo momento, con la interrelación entre los distintos personajes y las situaciones que se van desarrollando.

Terminamos con el deseo de que Javier Márquez nos aporte más aventuras, esta vez como protagonistas absolutos, del inspector Carmichael y su amigo Harry Logan, investigando casos sobrenaturales de muy diferente cariz. El literatura española de género lo necesita.

Carlos Díaz Maroto

12
Nov
09

Presentación del libro “La fiesta de Orfeo” en Madrid

El jueves 12 de noviembre, a las 19:00, en la librería Estudio en Escarlata de Madrid (C/. Guzmán el Bueno, 46, esquina con Fernández de los Ríos, metros Argüelles o Moncloa) tuvo lugar la presentación del libro La fiesta de Orfeo, obra de Javier Márquez Sánchez, que fue acompañado del escritor Pedro de Paz. La gente ocupó masivamente el local, y hubo espectadores que se hubieron de quedar de pie o sentados en los peldaños de las escaleras. Tanto Javier como el presentador del acto, Pedro, disertaron de un modo muy interesante durante más de una hora, y el autor respondió amablemente a las preguntas, informando de la forja de su obra, las influencias, y cómo fue variando el desarrollo de forma paulatinamente. Desde aquí le deseamos suerte con el libro, y remitimos a los lectores a la entrevista con el autor en  http://www.pasadizo.com.

Una imagen del evento

12
Nov
09

La hermana más lista de Sherlock Holmes

Sherlock Holmes tuvo una hermana. Al menos, ese es el postulado de la serie de libros cuya autora es Nancy Springer, conocida en España por novelas como Apocalipsis (Ultramar bolsillo), El sol de plata o El ciervo blanco (Martínez Roca Fantasía). Su nombre es Enola Holmes (sí, suena feísimo), y hasta el momento ha sido protagonista de cinco aventuras: The Case of the Missing Marquess (2006), The Case of the Left-Handed Lady (2007), The Case of the Bizarre Bouquets (2008), The Case of the Peculiar Pink Fan (2008) y The Case of the Cryptic Crinoline (2009).

Nacida en 1874, es la hermana menor de Sherlock y Mycroft, y vive en compañía de su madre, Lady Eudoria Vernet, en Ferndell Hall, una mansión familiar, y sus aventuras se centran en su etapa de adolescente, pues la serie está destinada a un público juvenil.

A partir de enero de 2010, Ediciones Versátil publicará en España la colección, comenzando por el primer título, El caso del marqués desaparecido, y otros tres títulos más aparecerán a lo largo del mismo año.

Actualización: Versátil Ediciones nos ha enviado un mensaje informando de esta misma noticia. Como los datos que proporcionan son de interés, amplío la presente con la información de la nota de prensa.

Coincidiendo con el estreno en la gran pantalla el próximo 15 de enero de la nueva película de Guy Ritchie basada en el popular personaje inglés creado por Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes, la Editorial Versátil sacará a la venta el primer libro basado en las aventuras de Enola Holmes, la hermana secreta de Sherlock Holmes. Esta espigada jovencita, con apenas catorce años y todas las cualidades detectivescas de su hermano mayor, se verá envuelta en una complicada trama de investigación en la que intentará buscar el paradero de su madre desaparecida mientras se ve envuelta en el misterio de un Marqués secuestrado que deberá rescatar.

Las aventuras de Enola Holmes, escritas por la aclamada escritora Nancy Springer, han cosechado fantásticas críticas en todo el mundo y ahora llegan a nuestro país para llenar de misterio y suspense las horas de los amantes del género.

Sinopsis

Cuando Enola Holmes, la hermana pequeña del detective Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido – y el día de su decimocuarto cumpleaños, para empeorar las cosas -, sabe que puede encontrarla sola. Ataviada de viuda desconsolada, Enola se dirige al corazón de Londres dispuesta a descubrir el paradero de su madre, aunque ni siquiera su famoso apellido – Holmes – puede prepararla para lo que le espera.

Tras verse inesperadamente implicada en el secuestro del joven Marqués de Basilwether, Enola deberá escapar de villanos asesinos, rescatar al consentido Marqués y, quizá lo más dificil de todo, eludir a su perspicaz hermano mayor, mientras recopila pruebas de la desaparición de su madre.

Infundida con la voz y la atmósfera de las calles infestadas de ratas del Londres victoriano, esta ingeniosa novela de suspense hará las delicias de los amantes del género.

Nancy Springer

Nancy Srpinger es también la autora de los aclamados cuentos de Rowan Hood, la hija de Robin Hood, así como de las premiadas novelas artúricas I Am Mordred y I Am Morgan Le Fay. Ha obtenido en dos ocasiones el premio Edgar para la mejor Obra de Misterio Juvenil, y ha sido nominada para el prestigioso Mythopoeic Fantasy Award.

Cuando Nancy era apenas una niña, su madre tenía las Obras Completas de Sir Arthur Conan Doyle. Aquellos diez volúmenes, encuadernados en tela marrón, fueron una presencia constante durante su infancia, y Nancy recuerda haberlos leído y releído durante años hasta quedarse sin historias de Sherlock Holmes que memorizar.

Combinando su temprana pasión por estas aventuras con el deseo de presentar a sus lectores otro personaje femenino con carácter, la señora Springer creó a Enola Holmes, la hermana pequeña de su detective favorito de la infancia.

11
Nov
09

Nuevos comics de Sherlock Holmes

El próximo mes de diciembre aparecerá publicado en Estados Unidos un nuevo cómic centrado en la figura de Sherlock Holmes. Publicado por Alterna Comics, el título es Sherlock Holmes – The Painful Predicament of Alice Faulkner, estando escrito y dibujado por Bret M. Herholz, basándose en la obra clásica de William Gillete; en cuanto al dibujo, se dice que es un tanto al estilo de Edward Gorey. Juzgad vosotros mismos:

Pero antes, en concreto el 25 de noviembre, Antarctic Press ofrecerá una cosa llamada Sherlock Ninja. Se centra en unos misteriosos crímenes acontecidos en la comunidad china de Londres, por lo cual Scotland Yard decide pedir ayuda a un detective experto en el arte milenario de la lucha oriental. Lo que no nos queda claro es si será el propio Holmes con esas habilidades, o será un experto luchador con ciertas reminiscencias sherlockianas.